La selección de Irán expresó su malestar por las dificultades logísticas y diplomáticas que ha enfrentado durante su participación en la Copa del Mundo, luego de que el equipo fuera obligado a abandonar Estados Unidos pocas horas después de su debut ante Nueva Zelanda, según denunció el entrenador Amir Ghalenoei.

Tras igualar 2-2 frente a los oceánicos en el SoFi Stadium de Inglewood, California, la delegación iraní esperaba permanecer una noche más en la zona de Los Ángeles para facilitar la recuperación de los jugadores. Sin embargo, según explicó el técnico, recibieron la instrucción de regresar de inmediato a su centro de operaciones en Tijuana, México.

«Ni siquiera nos dieron tiempo para recuperarnos. Después del partido nos dijeron que debíamos irnos inmediatamente. Para nosotros es muy importante contar con tiempo de recuperación y esta situación nos preocupa mucho», señaló Ghalenoei a través de un intérprete.

El seleccionador afirmó desconocer quién tomó la decisión y calificó la situación como «muy extraña». «Parece que otros están haciendo los planes por nosotros. Las decisiones se toman en otro lugar», agregó.

La participación iraní en el torneo ha estado marcada por las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Según el cuerpo técnico, varios integrantes de la delegación, incluidos directivos de la federación, miembros del staff técnico y responsables de prensa, no pudieron viajar debido a la negativa de visados por parte de las autoridades estadounidenses.

El capitán iraní, Mehdi Taremi, también criticó las condiciones que ha debido enfrentar el equipo. El delantero explicó que el traslado entre Tijuana y Los Ángeles, que normalmente toma poco tiempo, se extendió por cerca de cinco horas debido a controles de seguridad adicionales.

«Tenemos que irnos de Los Ángeles ahora mismo y eso no nos beneficia. Creo que la FIFA tiene que ayudarnos más. La verdad es que todo ha sido un desastre para nosotros», declaró Taremi.

Ghalenoei añadió que varios futbolistas sufrieron calambres durante el encuentro pese a las suaves condiciones climáticas, situación que atribuyó a la falta de adaptación y preparación adecuada producto de los constantes desplazamientos y restricciones.

«Muchas de nuestras sustituciones no fueron tácticas, sino obligadas por lesiones y calambres. El retraso en nuestra llegada y ahora el regreso anticipado complican aún más la situación», sostuvo.

En el plano deportivo, Irán debutó con un empate 2-2 ante Nueva Zelanda, selección ubicada considerablemente más abajo en el ranking FIFA. Los iraníes remontaron en dos ocasiones gracias a los goles de Ramin Rezaeian y Mohammad Mohebi, quien selló la igualdad en el minuto 64.

El encuentro se disputó ante una multitud mayoritariamente favorable a Irán en el SoFi Stadium, ubicado en el área de Los Ángeles, hogar de una de las comunidades iraníes más grandes fuera de su país. Sin embargo, el ambiente también estuvo marcado por manifestaciones de opositores al gobierno iraní y muestras de apoyo a símbolos previos a la Revolución Islámica de 1979.

A pesar de las tensiones políticas, los aficionados respaldaron masivamente al equipo durante los 90 minutos.

«El ambiente fue increíble. Nos sentimos como en casa», afirmó Taremi.

Tras la primera jornada del grupo, Irán, Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda suman un punto cada uno. Los iraníes enfrentarán ahora a Bélgica en Inglewood y posteriormente viajarán a Seattle para medirse ante Egipto, en busca de una histórica clasificación a la fase eliminatoria.

«Tenemos más obstáculos que otros equipos, pero no permitiremos que eso nos impida dar lo mejor de nosotros. Creo que fue uno de los mejores partidos del torneo hasta ahora y que los aficionados lo disfrutaron mucho», concluyó Ghalenoei.

Por Editor