Imagen Creada con inteligencia artificial

Un amigo, Felipe Risco, escribió un libro en que repasa 10 partidos históricos de Unión Española, club de sus amores.

La Unión está en horas bajas, pero esa cifra sirve para animar la búsqueda sobre 10 jugadores, hechos o datos llamativos de los mundiales. 

Mi lista arranca en 1962, no en vano la Roja hizo frente a tres seleccionados europeos en su grupo y derrotó a cuatro en su ruta legendaria. Lo de Chile, minimizado por algunos, fue heroico: el Mundial se realizó luego del bestial terremoto de 1960, vinieron las escuadras más fuertes de esa época y la Selección Nacional volvió al evento después de 12 años. 

Luego de aquel magnífico podio, escojo jugadores. De niño leí de las hazañas de Hungría en 1954. El título se le escapó en la puerta del horno. Alemania, goleada por Puskas, Kocsis, Czibor y compañía en la fase de grupos, remontó un 0-2 para ganar su primer título postguerra (3-2). Pasarían 20 años hasta su segunda corona, tras batir a Holanda 2-1.

Esa Naranja Mecánica protagonizó un pleito durísimo en 1974: superó a Brasil 2-0. Neeskens y Cruyff liberaron el festejo en Dortmund. Años después, en Belo Horizonte, otro bochorno, sin dudas el mayor del Scratch en la Copa: la crudeza del 1-7 ante Alemania ahorra comentarios, más encima en una semifinal. Una caída sólo comparable al 0-3 frente a Francia (1998).

Las agresiones también quedan en la retina. Con otras reglas, Toni Schumacher y Mauro Tassotti habrían visto la roja por las brutales entradas sobre el francés Patrick Battiston y Luis Enrique (1982 y 1994). El VAR no habría dejado dudas acerca de la criminal falta del meta alemán sobre el zaguero galo y del codazo del italiano ante el español. 

Si de alevoso se trata, el calificativo calza para ilustrar lo que vivió Italia ante Corea del Sur en 2002 (octavos de final). La Nazionale fue literalmente saqueda, el arbitraje del ecuatoriano Byron Moreno fue muy resistido. Los asiáticos terminaron cuartos. 

2006: la Roja para Zidane en plena final y con toda la carga que eso implicaba (la expulsión era el término de su carrera y de una época), es un hecho que marca la memoria reciente del fútbol planetario, precisamente por lo que significó Zinedine. A ese nivel, aunque por razones muy diferentes, sólo está el cierre de la historia mundialista de Diego Maradona en 1994. Otra época culminaba, Argentina perdía a su mayor emblema desde el título juvenil de 1979.

La Roja apuró el decálogo y lo cierra: Brasil 2014, el gol de Alexis, el palo de Pinilla, los penales, la eliminación, el dolor de un país. En tiempos modernos, el partido con mayor carga dramática de la Selección Nacional. 

Por Editor