Entre los candidatos a ganar el Mundial, España y Francia suman un favoritismo innegable. La riqueza de sus planteles justifica la aspiración. Los galos, subcampeones en Qatar, llegan con Ousmane Dembélé en plena madurez. Ganador de la Champions, el punta del PSG conforma, junto a Michael Olise (Bayern Munich, autor del triplete ante Irlanda del Norte, 3-1), una dupla de altísima efectividad. Se añade Désiré Doué (también del PSG) para armar la línea de mediapuntas por detrás de Kilyan Mbappé. Y ya que Didier Deschamps cuenta en banca a jugadores como Cherki y Barcola, solamente un marciano podría sostener que Francia no tiene con qué buscar su triplete. 

El estreno, exactamente en una semana más, será frente a un viejo conocido: el Senegal de Sadio Mané. Debutante en 2002, los africanos dejaron entonces en cero a los galos, los cuales eran monarcas y se fueron en primera ronda. Noruega e Irak completan la serie.

Con otro acento, España comparte con Francia elementos como la posesión y la descarga para someter a los rivales. Rodri y Pedri aseguran manejo y distribución, mientras la banca ofrece opciones probadas (Gavi, Mikel Merino, Dani Olmo). Arriba, Mikel Oyarzábal y Ferrán Torres comenzaron en el último apronte ante Perú (3-1). Luis de la Fuente esperará hasta última hora la evolución de Lamine Yamal, el delantero del Barcelona llegará con poco fútbol a su debut mundialista tras lesionarse en su club. Atrás, Cubarsi y Laporte lideran una zaga que apenas cedió goles ante Turquía en la clasificatoria (2-2), esto con el boleto ya firmado. 

La suerte de galos e hispanos depende de sí mismos, de su propio potencial y de cómo se presente el cuadro del torneo y qué opongan los rivales. El debutante Cabo Verde, Arabia Saudita y Uruguay conforman la zona de La Furia. ¿Una serie de tres clasificados? Si los africanos sienten el peso de su estreno planetario así será. 

Por Editor