
El Mundial de 2026 ya está en marcha y promete ser el torneo más grande de la historia. Con 48 selecciones participantes, 104 partidos y tres países anfitriones —Estados Unidos, México y Canadá—, la cita planetaria combina el espectáculo deportivo con una serie de desafíos políticos, económicos y logísticos que han acompañado su desarrollo desde antes del pitazo inicial.
Mientras las grandes potencias del fútbol sueñan con levantar el trofeo el próximo 19 de julio, una de las historias más atractivas del campeonato tiene como protagonista a Türkiye, que regresa a una Copa del Mundo tras 24 años de ausencia con la ilusión de repetir la histórica campaña realizada en Corea-Japón 2002, cuando alcanzó un inolvidable tercer lugar.
Un Mundial bajo la sombra de la política
La edición 2026 no solo será recordada por su formato ampliado. También ha estado marcada por la política internacional, especialmente debido al conflicto entre Estados Unidos e Irán y las crecientes restricciones migratorias aplicadas por Washington.
La selección iraní ha denunciado dificultades para obtener visados para parte de su delegación y restricciones para que sus aficionados puedan asistir a los encuentros de la fase de grupos. Incluso decidió trasladar su base de operaciones desde Arizona a la ciudad mexicana de Tijuana, buscando mayor tranquilidad en medio de la tensión diplomática.
Las controversias no se limitaron a Irán. El delantero iraquí Aymen Hussein habría sido sometido a un extenso interrogatorio al ingresar a Estados Unidos, mientras que el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, designado por la FIFA para dirigir encuentros del torneo, vio denegada su entrada al país anfitrión.
Todo esto ocurre mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, mantiene una estrecha relación con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien ha defendido públicamente la organización del torneo y ha insistido en que esta será la Copa del Mundo «más inclusiva de la historia».
Entradas millonarias y críticas de los aficionados
Otro de los temas que ha generado polémica es el costo de las entradas.
Los boletos para algunos partidos comenzaron vendiéndose desde 140 dólares, mientras que los más exclusivos para la final llegaron a superar los 32.000 dólares. En el mercado de reventa, ciertos paquetes alcanzaron cifras cercanas a los 2,3 millones de dólares.
Los aficionados también han cuestionado el elevado costo de estacionamientos, transporte y alojamiento en varias ciudades sede, lo que ha provocado críticas hacia la FIFA y los organizadores.
A pesar del optimismo de Infantino, diversas encuestas muestran que el entusiasmo del público estadounidense por el torneo es menor al esperado, mientras que las reservas hoteleras en varias ciudades anfitrionas se mantienen por debajo de las proyecciones iniciales.
El desafío del calor extremo
Las altas temperaturas aparecen como otro factor de preocupación.
Ciudades como Dallas, Houston, Kansas City y Atlanta podrían registrar sensaciones térmicas superiores a los 32 grados Celsius durante algunos encuentros.
Ante este escenario, la FIFA implementó pausas obligatorias de hidratación para los jugadores y flexibilizó las normas para el ingreso de agua a los estadios, buscando proteger tanto a los futbolistas como a los aficionados.
Türkiye vuelve a soñar con una nueva gesta histórica
Más allá de las controversias extradeportivas, una de las selecciones que genera mayor expectativa es Türkiye.
Para millones de aficionados turcos, el Mundial de Corea-Japón 2002 sigue siendo el momento más glorioso de su historia futbolística. Aquella selección sorprendió al planeta alcanzando las semifinales y finalizando en el tercer lugar, una hazaña que todavía permanece viva en la memoria colectiva del país.
Tras más de dos décadas de ausencia mundialista, Türkiye regresa ahora con una generación diferente, más internacionalizada y con una identidad táctica mucho más definida.
Bajo la conducción del técnico italiano Vincenzo Montella, el combinado turco ha logrado construir un proyecto sólido que mezcla la pasión característica del fútbol turco con la disciplina táctica del fútbol italiano.
Una generación formada en la élite europea
A diferencia del equipo de 2002, gran parte de los futbolistas actuales desarrollaron sus carreras en las principales ligas europeas.
Entre sus principales figuras destacan:
- Arda Güler
- Kenan Yildiz
- Zeki Çelik
- Ugurcan Cakir
La presencia de jugadores que compiten semanalmente en clubes de primer nivel ha elevado considerablemente el nivel competitivo de la selección.
Los analistas deportivos coinciden en que este grupo posee una mayor madurez táctica que el equipo de 2002 y una capacidad superior para gestionar la presión de los grandes torneos.
El factor Montella
Uno de los aspectos más valorados dentro de Türkiye es el trabajo realizado por Vincenzo Montella.
El técnico italiano ha conseguido consolidar un estilo de juego basado en la organización defensiva, la disciplina táctica y el aprovechamiento de los momentos clave de cada partido.
Su experiencia previa en el fútbol turco le permitió comprender rápidamente la cultura futbolística local y construir una relación de confianza con el plantel.
Los especialistas consideran que la combinación entre el talento individual de los jugadores y el orden táctico impuesto por Montella puede convertir a Türkiye en una de las selecciones revelación del torneo.
Un grupo exigente, pero con posibilidades
Türkiye comparte grupo con Estados Unidos, Paraguay y Australia.
Aunque el conjunto turco aparece como favorito para avanzar de ronda, sus rivales representan desafíos importantes en una fase inicial donde cada punto será determinante.
El nuevo formato de 48 equipos también abre más posibilidades para avanzar a las rondas eliminatorias, incluso para algunos terceros clasificados.
Por ello, dentro del entorno turco existe optimismo respecto a la posibilidad de alcanzar, al menos, los cuartos de final.
Messi, Cristiano y las últimas grandes historias
Mientras Türkiye busca escribir una nueva página dorada en su historia, otras narrativas también capturan la atención mundial.
La gran incógnita es si Lionel Messi podrá despedirse de los Mundiales con otra actuación memorable.
También se observa con atención el posible último gran desafío internacional de Cristiano Ronaldo, quien continúa persiguiendo el único gran título que falta en su extraordinaria carrera.
Por su parte, Brasil intentará recuperar la gloria mundial bajo la conducción de Carlo Ancelotti, mientras Inglaterra apuesta por Thomas Tuchel para terminar con seis décadas de frustraciones.
Entre la política y los sueños deportivos
El Mundial de 2026 se desarrolla en un contexto internacional complejo, marcado por conflictos geopolíticos, tensiones migratorias, inflación y desafíos climáticos.
Sin embargo, como ha ocurrido históricamente, cuando comienza a rodar el balón las historias deportivas vuelven a ocupar el centro de la escena.
Y entre todas ellas, una de las más fascinantes será seguir el camino de Türkiye, una selección que regresa después de 24 años con una nueva generación de talentos, un proyecto consolidado y la convicción de que la histórica hazaña de Corea-Japón 2002 no tiene por qué ser un recuerdo irrepetible.
