
Brasil y Marruecos firman un intenso 1-1 en New Jersey. El juego respondió a las expectativas y el empate (con una primera etapa de gran nivel) deja un sabor dulce para los aficionados neutros, mientras la torcida exige a Ancelotti cambios y más jerarquía para conformar el once.
Entre viernes y sábado, Balogun (USA, autor de un doblete ante Paraguay) y Vini Junior, que apuntó el empate contra los Leones del Atlas, ya pugnan por el golazo del certamen. Dos remates furiosos, inatajables, en pleitos de tono diferente: los locales frente a un confundido Paraguay; Brasil vs un rival ordenado, compacto, con laterales de gran nivel (Hakimi y Mazraoui), un volante central criterioso y siempre disponible para distribuir (el número 6, Bouaddi), bien secundado por El Aynaoui (ambos de generoso despliegue).
Pudo ganar Brasil: Raphinha -semi frontal- tuvo un remate que embolsó Bono, mientras una cesión corta del zaguero Issa obligó a un despeje exigido del golero del Magreb. Marruecos mantuvo la forma en el lapso final, nunca dejó de ser un equipo corto y comprometido, pero arriba perdió explosión y precisión para finalizar. Aún así, un rebote dado por Alisson le dio una impensada chance al cierre.
En el balance, un partido macizo, el mejor jugado hasta acá. Vini es vital, pero a veces está muy solo y falta un 9 que, aunque las ocasiones sean escasas, haga la diferencia. En la torcida, las críticas sobre Raphinha y Lucas Paquetá se hicieron sentir.
¿Más? Entre viernes y sábado, Canadá y Qatar festejaron su primer punto en Copas del Mundo. Los empates ante Bosnia Herzegovina y Suiza (ambos 1-1) pueden ser algo más que una anécdota si los rivales sienten la pérdida de esos puntos. Australia y Turquía, desde la medianoche de Chile, mostrarán para qué están los próximos adversarios de EEUU y Paraguay, respectivamente. Si los espera con un licor, le propongo un whisky: Escocia y Haití (que vuelve desde 1974) animarán la previa.
