#Haarp, la teoría de la conspiración en torno al terremoto de Turquía y Siria

Una nube naranja en forma de platillo volante y luces azules filmadas en el cielo turco antes y durante el terremoto. Según muchos mensajes en las redes sociales, estas imágenes son la prueba de que «el terremoto fue provocado por la OTAN y Estados Unidos para castigar a Turquía» por su negativa a que Suecia y Finlandia se unan a la organización.

Estas publicaciones forman parte de una teoría que se ha difundido bajo el lema #Haarp, compartido decenas de miles de veces en todo el mundo en los últimos días. Este acrónimo, «Haarp», hace referencia a un programa de investigación científica estadounidense llevado a cabo en Alaska desde 1990. El proyecto estudia la ionosfera, una de las capas superiores de nuestra atmósfera, para las telecomunicaciones y la meteorología. Haarp estuvo financiado por el ejército hasta 2014, cuando la Universidad de Alaska Fairbanks tomó finalmente el control.

Haarp, una obsesión conspirativa

Desde su creación, el proyecto ha sido el centro de muchas fantasías. Según los teóricos de la conspiración, se trata de un «arma secreta de destrucción masiva» diseñada por el ejército estadounidense y capaz de provocar tornados, tsunamis o terremotos, como el ocurrido en Turquía y Siria. Salvo que esta afirmación es completamente falsa.

Las cerca de 200 antenas de alta frecuencia instaladas en Alaska como parte del proyecto no están pensadas ni son capaces de crear catástrofes naturales. Países como Noruega y Rusia cuentan con instalaciones de investigación similares. Sin embargo, esto no impide que un núcleo duro de teóricos de la conspiración culpe a este programa científico de cada nuevo desastre natural. Esta teoría también se hizo viral durante la COP27 celebrada en Egipto en noviembre de 2022.

Fenómenos en el cielo turco

Varios internautas afirman que las luces azules filmadas en el cielo turco durante el terremoto son una prueba del uso de Haarp. Sin embargo, se trata de luces sísmicas, un fenómeno natural ya observado durante varios terremotos, algunos de ellos mucho antes de que se creara el programa Haarp, como el de Nagano (Japón), en 1965.