Los proyectos BEST y EAST, desarrollados en Hefei, buscan avanzar hacia una nueva generación de energía basada en la fusión nuclear. A ellos se suma un ambicioso centro de innovación de 320 hectáreas en Chengdu.

China intensifica su apuesta por la fusión nuclear, una de las tecnologías energéticas más prometedoras del futuro. El país avanza en el desarrollo de dispositivos capaces de reproducir en la Tierra, bajo condiciones controladas, el proceso mediante el cual las estrellas generan energía.

La meta es conseguir una fuente energética de gran capacidad, con bajas emisiones de carbono y potencialmente menos residuos radiactivos de larga duración que los asociados a la fisión nuclear convencional.

Uno de los principales polos de investigación se encuentra en Hefei, capital de la provincia de Anhui, donde China desarrolla dos proyectos considerados estratégicos: BEST y EAST.

BEST, el nuevo “sol artificial” de China

BEST, sigla en inglés de Tokamak Superconductor Experimental de Plasma en Llamas, es presentado como un dispositivo experimental compacto orientado al desarrollo de la energía de fusión.

Su estructura tendrá la característica forma de rosquilla de los tokamak, instalaciones diseñadas para mantener el plasma confinado mediante intensos campos magnéticos.

El anillo principal estará compuesto por ocho grandes secciones que serán instaladas y conectadas progresivamente hasta completar la estructura.

“Todo el plasma estará confinado y funcionará dentro de esta ‘rosquilla’”, explicó Huang Xiongyi, director de ingeniería de Fusion Energy Technology Co., Ltd.

La instalación del anillo comenzó en junio y está previsto que la construcción de la máquina y sus sistemas de soporte continúe durante los próximos años, con trabajos orientados a completar el proyecto en 2027.

EAST y el desafío de superar los 100 millones de grados

En Hefei también funciona EAST, el Tokamak Superconductor Avanzado Experimental, conocido internacionalmente como uno de los principales “soles artificiales” desarrollados por China.

El dispositivo ha conseguido mantener plasma a temperaturas cercanas a los 100 millones de grados Celsius durante más de 1.000 segundos, un avance significativo frente a uno de los grandes desafíos de la fusión: conseguir que el plasma permanezca estable durante periodos prolongados.

La fusión nuclear intenta replicar el mecanismo energético de las estrellas. A diferencia de la fisión, que divide núcleos atómicos pesados, la fusión busca unir núcleos ligeros para liberar grandes cantidades de energía.

Sin embargo, transformar estos experimentos en una fuente comercial de electricidad sigue siendo uno de los mayores retos científicos y tecnológicos de la industria.

Chengdu apuesta por crear una industria de fusión

La estrategia china también busca superar el ámbito de los laboratorios.

En la Nueva Área de Tianfu, en Chengdu, se desarrolla un centro de innovación dedicado a la fusión nuclear que ocupará unas 320 hectáreas.

El complejo contempla la participación de centros nacionales de investigación, grandes instalaciones científicas y empresas privadas, con el objetivo de acelerar el paso desde los experimentos científicos hacia soluciones de ingeniería y aplicaciones industriales.

Wang Yang, presidente de Sichuan Fusion New Energy Industry Investment and Development, destacó que el proyecto pretende fortalecer la cooperación entre investigadores, instituciones y empresas para construir un ecosistema industrial especializado.

El gran desafío: convertir la fusión en electricidad

Con BEST, EAST y el nuevo centro de Chengdu, China busca conectar investigación científica, desarrollo tecnológico e industria en torno a la fusión nuclear.

Los avances representan un paso importante, pero los llamados “soles artificiales” todavía son instalaciones experimentales. Mantener plasma a temperaturas extremas no es suficiente para producir electricidad de manera competitiva.

El desafío de las próximas décadas será conseguir una reacción de fusión controlada que permita generar electricidad de forma estable, segura y económicamente viable.

Si China logra avanzar en esa dirección, sus actuales proyectos podrían convertirse en piezas clave de una futura industria energética basada en la fusión nuclear.

Por Editor