El pontífice presidió una multitudinaria eucaristía en la plaza de la Concordia, tras recorrer los Campos Elíseos. Durante su segundo día en París, también visitó un centro de acogida para migrantes y se reunió con nuevos miembros de la Iglesia católica. Este domingo viajará a Lourdes, donde tiene previsto encontrarse con siete víctimas de abusos cometidos por miembros del clero.

París, Francia. Unas 700.000 personas se congregaron este sábado 26 de septiembre en el centro de París para participar en los actos de la visita del papa León XIV, cuya misa en la plaza de la Concordia se convirtió en el encuentro más multitudinario de su recorrido oficial por Francia.
El pontífice llegó al lugar tras recorrer los Campos Elíseos a bordo del papamóvil, en medio de una multitud que ondeaba banderas del Vaticano y coreaba su nombre. El recorrido se extendió a lo largo de un eje de 2,2 kilómetros, desde la plaza de la Concordia hasta la avenida de la Gran Armada, pasando por el Arco del Triunfo.
Durante la eucaristía, dedicada a la Virgen María, patrona principal de Francia, León XIV llamó a los fieles a renovar su compromiso con la fe, la paz y la unidad.
«Tengan sed de Dios, de vida, de verdad, de unidad, de paz, de comunión, de felicidad», expresó el papa, quien también instó a construir una nación renovada a partir de sus raíces espirituales.
El papa advierte sobre el vacío interior y la búsqueda de la verdad
En su homilía, León XIV abordó la sensación de vacío que, según señaló, experimentan algunas personas y que intentan aliviar mediante la búsqueda constante de nuevas experiencias y placeres.
El pontífice advirtió sobre la tendencia a recurrir al entretenimiento para evitar enfrentar el malestar interior y sostuvo que la fe puede ofrecer una respuesta a esa insatisfacción.
Asimismo, retomó su preocupación por la búsqueda de la verdad y los riesgos de la manipulación informativa, un asunto que ya había abordado durante su visita a la sede de la Unesco en París, donde también se refirió a los desafíos que plantea el desarrollo de la inteligencia artificial.
Entre los asistentes a la misa se encontraban Brigitte Macron, esposa del presidente francés; Marine Le Pen, dirigente de la Agrupación Nacional; el primer ministro Sébastien Lecornu y Bernard Arnault, presidente del grupo de lujo LVMH.
Una multitud acompaña al pontífice por los Campos Elíseos
Las cerca de 700.000 personas que participaron en los actos se distribuyeron a lo largo del recorrido habilitado para recibir al papa.
Durante el trayecto, el papamóvil se detuvo en varias ocasiones para que León XIV saludara y bendijera a bebés y personas con discapacidad.
Entre los asistentes, Geraldine Pambou, de 42 años, manifestó su expectativa de que el pontífice pusiera énfasis en la paz mundial, en un contexto marcado por diversos conflictos armados.
En la misma línea, Sonia Macías, quien viajó desde Colombia para presenciar la visita, destacó el llamado a la paz como uno de los mensajes centrales del papa durante su estancia en Francia.
León XIV visita un centro de acogida para migrantes
La agenda del segundo día de León XIV en París comenzó en la Maison Bakhita, un centro de acogida e integración que presta asistencia a unas 150 personas migrantes cada día, muchas de ellas procedentes del África subsahariana.
Durante la visita, el pontífice llamó a reconocer la dignidad de todas las personas y a proteger a quienes enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
«Honrar la dignidad infinita de cada hermano» y «liberar a quienes la economía y la cultura reducen hoy a la esclavitud» fueron parte de sus palabras ante los asistentes.
La institución, inaugurada en 2019 en el distrito XVIII de París, lleva el nombre de Josefina Bakhita, una santa sudanesa que fue esclavizada antes de alcanzar la libertad.
En el lugar, León XIV escuchó testimonios de personas que encontraron apoyo para regularizar su situación y acceder al empleo.
Meysam, un refugiado afgano de 35 años que llegó a Francia en 2015, relató cómo el acompañamiento recibido le permitió superar momentos difíciles y reconstruir su vida.
Por su parte, Blessing, de 31 años, explicó que el apoyo de la asociación le permitió regularizar su situación y conseguir trabajo en un restaurante.
El papa agradeció la labor del centro, al que describió como una institución que contribuye a humanizar la sociedad.
La visita se produjo en un contexto de creciente protagonismo de las fuerzas políticas contrarias a la inmigración en Francia y otros países europeos.
El papa se reúne con nuevos miembros de la Iglesia católica
Tras abandonar el centro de acogida, León XIV se trasladó al Instituto Católico de París, donde mantuvo un encuentro con catecúmenos —adultos que se preparan para recibir el bautismo— y neófitos, personas que han sido bautizadas recientemente.
El pontífice escuchó los testimonios de varios participantes y expresó su agradecimiento por el crecimiento de las conversiones al catolicismo en una sociedad francesa caracterizada por una fuerte secularización.
Según cifras de la Iglesia católica francesa, durante la Pascua de 2026 fueron bautizados unos 13.000 adultos y 8.000 adolescentes, una cifra superior a los registros de años anteriores.
Durante el encuentro, León XIV llamó a los fieles a acompañar a quienes se incorporan a la Iglesia y a impulsar iniciativas pastorales que permitan fortalecer su vínculo con la comunidad religiosa.
La visita incluyó también un encuentro con integrantes de la Asamblea Sinodal de la Iglesia francesa y una parada ante la Escalera de los Mártires, monumento que recuerda a 191 eclesiásticos, religiosos y laicos asesinados en París en 1792, durante la Revolución Francesa.
Lourdes, próxima parada de la visita papal
La visita de León XIV a Francia continuará este domingo en Lourdes, uno de los principales destinos de peregrinación de la Iglesia católica.
En ese lugar, el pontífice tiene previsto reunirse con siete víctimas de abusos cometidos por miembros del clero, en el marco de los esfuerzos de la Iglesia por abordar las consecuencias de estos casos y recuperar la confianza de los fieles.
El viaje papal contempla actividades en tres ciudades francesas y se desarrolla en medio de los desafíos que enfrenta la Iglesia católica en materia de credibilidad, integración de nuevos creyentes y protección de las personas vulnerables.
