El cofundador de Palantir cuestionó el llamado del pontífice a regular la inteligencia artificial y advirtió que las restricciones podrían perjudicar a Estados Unidos frente a Pekín.

El empresario e inversor estadounidense Peter Thiel lanzó duras críticas contra el papa León XIV por su postura sobre la regulación de la inteligencia artificial (IA), al que calificó de “idiota útil para el Partido Comunista Chino”.
Las declaraciones fueron realizadas en una entrevista con Mathias Döpfner, director ejecutivo del grupo de medios Axel Springer, difundida el jueves 24 de septiembre, antes de que Thiel recibiera el premio Axel Springer en Berlín.
Durante la conversación, el cofundador de PayPal y Palantir sostuvo que el Gobierno chino no prestaría atención a los llamados del pontífice, mientras que en Estados Unidos sus planteamientos sí podrían influir en las decisiones políticas sobre el desarrollo de esta tecnología.
“En efecto, la encíclica del Papa estaba trabajando para el Partido Comunista”, afirmó Thiel, según la transcripción recogida por The Next Web.
El empresario añadió que no consideraba al pontífice un agente de los comunistas, pero sostuvo que, a su juicio, estaba actuando como un “idiota útil” para el Partido Comunista Chino (PCCh).
La regulación de la IA, en el centro de la controversia
El enfrentamiento se produce tras la publicación de Magnifica Humanitas, la encíclica de León XIV dedicada a los desafíos éticos y sociales de la inteligencia artificial.
En el documento, el pontífice plantea la necesidad de establecer mecanismos de regulación y supervisión para orientar el desarrollo de esta tecnología, con especial atención a la dignidad humana, el trabajo y las posibles consecuencias de su utilización.
Thiel cuestionó ese enfoque y argumentó que una regulación más estricta en Estados Unidos y sus países aliados podría imponer restricciones a sus empresas tecnológicas sin conseguir frenar el desarrollo de China.
Su planteamiento parte de la premisa de que Pekín no estaría dispuesto a someterse a las mismas limitaciones, mientras que las democracias occidentales podrían adoptar normas que condicionen su propia capacidad de innovación.
Sin embargo, las declaraciones del empresario constituyen una valoración sobre los posibles efectos de la regulación y no una demostración de que las propuestas del Vaticano favorezcan directamente al Gobierno chino.
Peter Thiel, entre Silicon Valley y la política
Thiel es una de las figuras más influyentes del sector tecnológico estadounidense. Cofundador de PayPal y Palantir, también es socio del fondo de inversión Founders Fund, que ha participado en compañías vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial, entre ellas OpenAI, Palantir y Scale AI.
Su trayectoria empresarial está acompañada de una participación activa en debates políticos y filosóficos sobre el futuro de la sociedad, la democracia y el papel de la tecnología.
En distintas intervenciones, el empresario ha cuestionado las iniciativas que buscan establecer límites al desarrollo de la inteligencia artificial y ha expresado preocupación por las consecuencias de una regulación que, a su juicio, pueda debilitar la competitividad de Estados Unidos.
Sus declaraciones sobre León XIV se inscriben en esa discusión, en la que también intervienen gobiernos, empresas tecnológicas, instituciones religiosas y organizaciones que reclaman mayores garantías frente a los riesgos de la IA.
El Vaticano, sin respuesta oficial
Hasta la publicación de esta información, no se había difundido una respuesta oficial del Vaticano a las declaraciones de Thiel.
El debate sobre la regulación de la inteligencia artificial continúa abierto, con posiciones que van desde la defensa de una mayor supervisión para proteger los derechos de las personas hasta las advertencias sobre los efectos que las restricciones podrían tener en la innovación y la competencia internacional.
La controversia entre el empresario y el pontífice vuelve a situar en el centro de la discusión una pregunta clave: cómo equilibrar el desarrollo tecnológico, la competitividad económica y la protección de la dignidad humana.
