El presidente estadounidense defendió el poder militar de Washington, afirmó que Cuba “caerá” y planteó la posibilidad de “aniquilar” Irán si no se alcanza un acuerdo. También rechazó una regulación internacional de la inteligencia artificial.

NUEVA YORK — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó este martes su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas para reivindicar el poder militar estadounidense y advertir que Washington está dispuesto a utilizarlo para defender sus intereses en América Latina.
“Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental. Y, de ser necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para asegurar los vitales intereses nacionales de Estados Unidos”, afirmó Trump ante los representantes de los 193 Estados miembros de la ONU.
El mandatario puso como ejemplo las recientes acciones estadounidenses en Venezuela y volvió a centrar parte de su discurso en la lucha contra los carteles del narcotráfico. Comparó a estas organizaciones con el Estado Islámico y reclamó a México que actúe contra ellas.
Trump sostuvo que Estados Unidos comparte una frontera de unas 2.000 millas con un territorio que, según su descripción, se encuentra bajo control de carteles. Sus declaraciones se producen en un momento de creciente presión de Washington sobre varios gobiernos de la región y de una mayor presencia militar estadounidense contra organizaciones vinculadas al narcotráfico.
“Cuba caerá”, afirma Trump
Cuba ocupó otro de los pasajes más duros del discurso.
Trump aseguró que el sistema comunista de la isla se encuentra bajo una presión “más fuerte” que en cualquier otro momento y afirmó que el régimen “caerá”, aunque no explicó qué escenario contempla Washington para un eventual cambio político.
“Cuba caerá”, dijo el presidente estadounidense. También afirmó que “el comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba”.
La delegación cubana abandonó el hemiciclo durante las declaraciones del mandatario. El canciller Bruno Rodríguez ha rechazado las acusaciones de Washington y defendido la soberanía de la isla.
El intercambio refleja la renovada tensión entre ambos gobiernos, en un contexto de presión económica y política de Estados Unidos sobre La Habana.
Trump plantea un acuerdo con Irán o la “aniquilación”
La guerra con Irán fue otro de los ejes centrales del discurso.
Trump planteó un escenario de dos alternativas: alcanzar un acuerdo con Teherán o intensificar la ofensiva militar hasta lo que calificó como la “aniquilación” de la República Islámica.
“¿O aniquilo la República Islámica y lo hago rápidamente?”, preguntó el presidente ante la Asamblea General.
Al mismo tiempo, Trump sostuvo que todavía existe una vía diplomática y expresó su expectativa de alcanzar un acuerdo después de las elecciones legislativas estadounidenses del 3 de noviembre.
La posición expuesta ante la ONU combina así una amenaza de escalada militar con la posibilidad de una salida negociada. Reuters informó que el mandatario volvió a defender la política estadounidense hacia Irán y vinculó sus expectativas de acuerdo con el escenario posterior a las elecciones de mitad de mandato.
Ucrania: Trump asegura que habrá un acuerdo
Sobre la guerra entre Rusia y Ucrania, Trump aseguró que un acuerdo para poner fin al conflicto llegará “rápidamente” y antes de lo que muchos esperan.
“Estamos trabajando muy de cerca con los líderes de Rusia y Ucrania, y vamos a lograr ese acuerdo”, afirmó.
El presidente estadounidense también aseguró que unas 25.000 personas mueren cada mes en los frentes de batalla. La cifra corresponde a una estimación entregada por el propio Trump durante su intervención.
Sus declaraciones se producen mientras la guerra continúa y Washington mantiene contactos diplomáticos con Moscú y Kiev.
Rechazo a una regulación internacional de la IA
Trump también se distanció de los llamados a establecer una regulación internacional para la inteligencia artificial.
El presidente estadounidense rechazó cualquier iniciativa que, según sus palabras, busque crear un “esquema globalista” para controlar esta tecnología. Además, anunció que su administración utilizará el término “superinteligencia” para referirse a la inteligencia artificial.
“Estados Unidos también rechaza totalmente cualquier intento de crear un esquema globalista para controlar esa inteligencia artificial”, afirmó.
Sus declaraciones llegaron después de que más de 20 países pidieran medidas de seguridad más estrictas para los sistemas avanzados de IA. Los gobiernos firmantes reclamaron protocolos transparentes, pruebas y evaluaciones independientes para reducir los riesgos asociados al desarrollo de esta tecnología.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, había planteado durante la apertura de la Asamblea General la necesidad de establecer un marco multilateral para gobernar la inteligencia artificial.
La diferencia quedó expuesta en Nueva York: mientras Naciones Unidas y varios gobiernos impulsan mecanismos internacionales de supervisión, Trump defendió que Estados Unidos mantenga libertad de acción en el desarrollo de la tecnología.
Un discurso centrado en la fuerza estadounidense
Trump presentó su política exterior como una combinación de poder militar y negociación. Dijo que Estados Unidos ha utilizado su fuerza para enfrentar amenazas y se atribuyó avances en distintos conflictos.
Pero buena parte de su intervención estuvo marcada por advertencias.
América Latina apareció vinculada a la lucha contra los carteles y a la defensa de los intereses estadounidenses; Cuba, como un país cuyo gobierno, según Trump, está destinado a caer; Irán, como un adversario frente al que Washington contempla tanto una salida negociada como una escalada militar.
El resultado fue un discurso en el que las referencias a la paz convivieron con advertencias explícitas sobre el uso de la fuerza.
Trump cerró su intervención con un mensaje religioso: “Dios bendiga a las naciones del mundo y Dios bendiga América”.
Su discurso dejó sobre la mesa una definición clara de las prioridades de Washington: mayor presión sobre sus adversarios, defensa del poder militar estadounidense y rechazo a que organismos internacionales establezcan límites sobre áreas consideradas estratégicas para Estados Unidos.
