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Los presidentes de Chile y Perú coincidieron en situar la seguridad y el crimen transnacional entre las principales preocupaciones de la región. Kast cuestionó el funcionamiento de Naciones Unidas y pidió reformar el Consejo de Seguridad, mientras Fujimori defendió considerar terroristas a determinadas organizaciones criminales.

NUEVA YORK — La seguridad y la lucha contra el crimen organizado ocuparon este martes un lugar central en las intervenciones de los presidentes de Chile, José Antonio Kast, y Perú, Keiko Fujimori, ante la Asamblea General de Naciones Unidas.

Los dos mandatarios plantearon la necesidad de reforzar la cooperación internacional frente a organizaciones criminales que operan a través de las fronteras, aunque sus discursos tuvieron énfasis diferentes.

Kast aprovechó su primera intervención ante la Asamblea General para cuestionar la capacidad de Naciones Unidas para responder a las crisis actuales y reclamar una reforma de su estructura y de su Consejo de Seguridad.

Esta organización no ha estado a la altura de los desafíos de nuestros tiempos. No es solamente un problema de liderazgo, presente o futuro, sino también un problema de acción”, afirmó.

El presidente chileno sostuvo que la arquitectura institucional de Naciones Unidas continúa reflejando un escenario internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial.

No es posible mantener vigente el orden mundial del año 1945 en un mundo del 2026”, señaló.

Kast criticó particularmente el funcionamiento del Consejo de Seguridad, cuya composición considera desactualizada frente a la actual distribución del poder internacional.

Un Consejo de Seguridad que refleja el escenario político de 1945 y no la realidad de 2026”, afirmó.

Su propuesta incluye reducir la burocracia de Naciones Unidas, concentrar recursos en áreas que considere prioritarias y reformar el Consejo de Seguridad para aumentar la capacidad de sus decisiones.

La discusión sobre la reforma del organismo coincide con un debate más amplio dentro de la propia Asamblea General sobre el funcionamiento del sistema multilateral y la capacidad de sus instituciones para responder a conflictos y desafíos globales. El secretario general António Guterres también volvió a plantear la necesidad de reformas institucionales durante su última intervención ante la Asamblea antes del término de su mandato.

El crimen organizado como amenaza regional

Junto con sus críticas a Naciones Unidas, Kast dedicó parte importante de su intervención a la seguridad.

El mandatario chileno reclamó una mayor coordinación internacional frente a organizaciones vinculadas, según describió, al narcotráfico, la minería ilegal, la trata de personas y los homicidios.

En ese contexto, defendió que estas estructuras sean consideradas amenazas para los Estados democráticos y destacó la cooperación regional como una herramienta para enfrentarlas.

Horas después de su discurso, Chile confirmó además su adhesión al denominado Escudo de las Américas, una iniciativa de coordinación entre gobiernos americanos impulsada por Estados Unidos para combatir el crimen organizado transnacional.

Kast también presentó cifras sobre la situación de seguridad en Chile. Según los datos entregados por el mandatario, los homicidios se han reducido 11,5%, los cruces irregulares de frontera han disminuido 86% y las expulsiones han aumentado 50% respecto del año anterior.

Las personas entran a Chile por la puerta, no por la ventana, con sus documentos en orden”, afirmó.

Esas cifras forman parte del balance que el Gobierno chileno presentó ante la Asamblea y fueron utilizadas por Kast para respaldar su diagnóstico sobre las primeras etapas de su administración.

Fujimori propone calificar como terroristas a organizaciones criminales

En su intervención, Keiko Fujimori situó también la seguridad en el centro de su mensaje, pero puso el énfasis en la necesidad de establecer un marco jurídico específico para enfrentar al crimen organizado.

La presidenta peruana sostuvo que las organizaciones transnacionales dedicadas al narcotráfico y otras actividades ilícitas representan una amenaza diferente de los conflictos tradicionales entre Estados.

Estamos en un continente donde no hay guerras entre países, sin embargo enfrentamos otro tipo de guerras, las declaradas por organizaciones transnacionales que han impuesto el terror”, afirmó.

Fujimori enumeró entre las actividades vinculadas a estas organizaciones el narcotráfico, la minería ilegal, el contrabando, la trata de personas, la extorsión y los asesinatos.

A partir de ese diagnóstico, defendió que determinadas organizaciones sean reconocidas legalmente como grupos terroristas.

Primero tenemos que determinar y definir al enemigo, son grupos terroristas y deben ser enfrentados como lo que son: enemigos del sistema democrático y de los ciudadanos de bien”, sostuvo.

La mandataria planteó además que las Fuerzas Armadas puedan actuar en apoyo de las autoridades policiales frente a este tipo de amenazas, dentro del marco legal que su Gobierno propone establecer.

Vamos a perseguir el crimen desde el hombre que ejecuta hasta el entramado que lo sostiene”, afirmó.

Perú se suma al Escudo de las Américas

El discurso de Fujimori se produjo después de la incorporación de Perú al Escudo de las Américas y de su participación en una reunión de los países que integran la iniciativa, celebrada en Nueva York.

En declaraciones posteriores a RPP, la presidenta señaló que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, le pidió intervenir durante el encuentro debido a la reciente incorporación de Perú.

El Perú entra con entusiasmo, pero sobre todo con determinación al Escudo de las Américas”, afirmó.

Fujimori vinculó además la estrategia contra las organizaciones criminales con la experiencia peruana frente a Sendero Luminoso y el MRTA.

Con esa misma determinación y decisión política es que vamos a enfrentar a esas organizaciones criminales”, señaló.

La incorporación peruana se produce en un contexto de creciente coordinación entre gobiernos de la región en materia de seguridad, mientras algunos países latinoamericanos mantienen reservas sobre el alcance de una mayor participación estadounidense en operaciones contra organizaciones criminales.

Dos enfoques ante un mismo problema

Los discursos de Kast y Fujimori compartieron un diagnóstico: el crimen organizado transnacional requiere una respuesta que vaya más allá de las fronteras nacionales.

Sin embargo, las propuestas presentadas ante la Asamblea General tuvieron diferencias claras.

Kast vinculó la seguridad con una crítica más amplia al funcionamiento del sistema multilateral y planteó reformar Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad. Fujimori centró su intervención en la situación peruana y en la creación de herramientas jurídicas para enfrentar a las organizaciones criminales, incluida su eventual clasificación como grupos terroristas.

Ambos gobiernos han optado además por profundizar su participación en mecanismos regionales de cooperación contra el crimen organizado.

En el caso de Chile, la adhesión al Escudo de las Américas fue confirmada este martes. Perú, por su parte, ya había formalizado su incorporación y participó en el encuentro celebrado en Nueva York.

El debate se desarrolla mientras la Asamblea General de Naciones Unidas aborda, entre otros asuntos, la seguridad internacional, los conflictos armados, la reforma de las instituciones multilaterales y los nuevos desafíos derivados de la transformación tecnológica.

En sus primeras intervenciones ante la Asamblea, Kast y Fujimori utilizaron así un escenario global para exponer dos agendas nacionales con un punto de convergencia: una mayor cooperación internacional frente al crimen organizado, aunque con distintas propuestas sobre cómo debe responder el Estado y qué papel deben desempeñar las instituciones internacionales.

Por Editor