Durante las Fiestas Patrias descubrimos algo bastante sencillo:
el pueblo también tiene micrófono , Aunque no se lo entreguen. Aunque no lo inviten a la ceremonia.
Aunque los canales prefieran mostrar la empanada perfecta, la cueca perfecta, el huaso perfecto y al Presidente perfecto, parado bajo una bandera perfecta, hablando de una unidad nacional que generalmente dura lo mismo que una botella de vino en una fonda.
Pero entonces apareció el ruido.Y no era la música.Eran los cantos contra Kast. Y después otra vez: Otro canto contra Kast.Y otra y otra….
Como si una parte de la multitud hubiera decidido transformar la fonda en una especie de tribunal popular, pero sin jueces, sin abogados y con bastante alcohol.
Qué mala educación, dirán algunos. Puede ser , Pero la democracia nunca ha sido particularmente educada.
La democracia tiene la mala costumbre de gritar cuando está aburrida de escuchar discursos.
Y eso fue lo que ocurrió en algunas de las fondas que llegaron a la televisión.
En La Pampilla, en Ñuñoa.en medio de artistas, cuecas, cumbias, vasos levantados y miles de personas celebrando septiembre, apareció una consigna política que no estaba escrita en ninguna pauta televisiva.
Y ahí comenzó el problema.
Porque una cosa es que un político hable. Otra muy distinta es cuando la gente empieza a contestarle.
Entonces aparecen los expertos.
Los comentaristas,los opinólogos,los defensores de la patria,los que explican que aquello fue organizado.
Que fueron unos pocos, Que eran militantes , Que estaban borrachos ,Que eran comunistas,Que eran zurdos,Que eran resentidos.
Que eran cualquier cosa menos ciudadanos expresando algo.
Siempre encontramos una explicación para no escuchar.
Es una vieja costumbre nacional.Cuando la gente aplaude, es democracia.
Cuando la gente grita en contra, es manipulación. Qué conveniente.
La fonda chilena tiene una particularidad hermosa:
después de dos terremotos y tres vasos de vino, el ciudadano empieza a decir lo que piensa.
Y a veces piensa cosas incómodas.
No sabemos si esos cánticos representan a Chile entero.
Sería absurdo convertir una fonda en una encuesta.
Pero tampoco hay que hacerse el muerto.
Porque algo está ocurriendo cuando una consigna aparece repetidamente en lugares distintos y termina entrando por las cámaras de televisión hasta las casas. Eso merece ser escuchado.
No necesariamente obedecido, Escuchado.
Porque escuchar no significa estar de acuerdo. Significa reconocer que el otro existe.
Y en este país tenemos una larga tradición de no escuchar al otro hasta que el otro termina rompiendo algo.
Después todos preguntan:
¿Pero cómo nadie lo vio venir? Lo vimos.
Estaba cantando en la fonda ,estaba puteando en la calle. estaba escribiendo en Facebook. estaba conversando en la micro.
Estaba tomando vino con el vecino.estaba diciendo que no le alcanzaba la plata , estaba hablando de su pensión.
Estaba preocupado por la seguridad,estaba enojado.estaba feliz,estaba confundido estaba todo junto. Porque Chile no es una encuesta de cuatro alternativas.
Chile es un país lleno de contradicciones ,Un país capaz de bailar cueca mientras discute de política.
Capaz de abrazar al vecino y después votar distinto.
Capaz de cantar una canción de amor y cinco minutos después mandar al Presidente a la mierda.
Eso también es democracia.
Una democracia bastante ordinaria, bastante borracha y bastante chilena.
Y quizás por eso las fondas resultaron más interesantes que algunos discursos oficiales.
Porque arriba del escenario estaban las autoridades.
Abajo estaba la gente ,Arriba estaba el libreto , Abajo estaba la improvisación ,Arriba hablaban de unidad. Abajo aparecía el desacuerdo.
Y entre ambos había un vaso de vino, una empanada de pino y miles de personas tratando de decir algo.
Yo no sé qué va a ocurrir mañana , No sé qué significarán electoralmente esos gritos ,No sé si fueron muchos, pocos o suficientes.
Pero sé una cosa :cuando un país empieza a cantar una canción que nadie programó, conviene escuchar la letra.
Después podemos discutir ,Podemos estar de acuerdo ,Podemos estar en desacuerdo, Podemos mandarnos a la mierda , También es una tradición chilena.
Pero primero escuchemos, Porque la patria no solamente se canta cuando el escenario tiene luces.
A veces la patria canta borracha,A veces desafina, A veces se equivoca, A veces dice cosas horribles ,A veces dice cosas hermosas.
Y algunas noches, entre una cueca y una botella vacía, simplemente grita lo que llevaba demasiado tiempo guardado.
«Y eso, no lo transmite ningún canal.

Por Editor