El exgeneral serbobosnio, condenado a cadena perpetua por genocidio, crímenes de guerra y contra la humanidad, murió a los 83 años mientras cumplía su condena en La Haya. Su nombre quedó para siempre ligado a la matanza de unos 8.000 hombres y adolescentes bosnios musulmanes en Srebrenica.

Ratko Mladic murió este jueves en La Haya. Tenía 83 años y llevaba años cumpliendo cadena perpetua por algunos de los crímenes más atroces cometidos en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
El exgeneral serbobosnio fue el principal comandante militar de las fuerzas serbobosnias durante la guerra de Bosnia, entre 1992 y 1995. Su figura quedó asociada al asedio de Sarajevo, a la persecución de población no serbia y, especialmente, al genocidio de Srebrenica.
En julio de 1995, las fuerzas bajo su mando ingresaron en Srebrenica, una zona declarada “segura” por Naciones Unidas. Allí fueron asesinados aproximadamente 8.000 hombres y adolescentes bosnios musulmanes, en una de las mayores masacres cometidas en territorio europeo desde 1945.
El rostro militar de una guerra brutal
Mladic fue una de las tres figuras centrales del proyecto nacionalista serbobosnio, junto al líder político Radovan Karadzic y el entonces presidente serbio Slobodan Milosevic.
Durante la guerra, las fuerzas bajo su mando sometieron a Sarajevo a un prolongado asedio. Durante casi cuatro años, la capital bosnia fue bombardeada con artillería y atacada por francotiradores, dejando miles de civiles muertos.
La estrategia militar formaba parte de una campaña de limpieza étnica, destinada a expulsar a bosnios musulmanes, croatas y otras comunidades de territorios reclamados por los serbobosnios.
16 años como prófugo
Tras el fin de la guerra, Mladic consiguió escapar y permaneció 16 años prófugo de la justicia internacional.
Fue detenido finalmente en Serbia en 2011 y trasladado a La Haya para enfrentar al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia.
En 2017 llegó la condena: cadena perpetua por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
Mladic nunca reconoció la legitimidad del tribunal y rechazó las acusaciones en su contra. Su condena fue confirmada posteriormente en apelación en 2021.
Srebrenica: una herida que Europa no olvida
La masacre de Srebrenica se convirtió en uno de los episodios más dolorosos de la guerra de Bosnia y en un símbolo de los horrores cometidos durante la desintegración de Yugoslavia.
Para los familiares de las víctimas, Mladic fue durante décadas el rostro de una tragedia que dejó miles de familias destruidas.
Para la justicia internacional, su nombre quedó asociado a una de las condenas más graves dictadas contra un comandante militar europeo desde la Segunda Guerra Mundial.
Aunque Mladic murió en prisión, la memoria de Srebrenica permanece como una de las grandes heridas abiertas de la Europa contemporánea.
