A cinco años del regreso de los talibanes al poder, Zahra Joya, periodista afgana exiliada en Reino Unido, denuncia que las mujeres de su país viven una “guerra de género” y sienten que han sido abandonadas por la comunidad internacional.

El 15 de agosto es una fecha que Zahra Joya difícilmente podrá olvidar. Hace cinco años, los talibanes retomaron el control de Kabul y transformaron radicalmente la vida de millones de afganos, especialmente la de las mujeres.

“Es un día muy doloroso”, afirma la periodista de 34 años en una entrevista con AFP desde Londres, donde vive actualmente.

“Perdí todo en mi país”, recuerda Joya al hablar del miedo y el caos que acompañaron la llegada de los talibanes a Kabul el 15 de agosto de 2021.

Hasta pocos días antes, su vida parecía completamente diferente. Trabajaba como periodista y podía reunirse con amigas en restaurantes. Con el regreso de los talibanes, aquella normalidad desapareció.

“De pronto, perdí mi libertad”, relata. Incluso dentro de su propia casa comenzó a sentirse “como si estuviera en prisión”.

Ante el nuevo escenario, tomó una decisión que hasta entonces parecía inimaginable: abandonar Afganistán y comenzar una nueva vida en Reino Unido.

Ser mujer, periodista y hazara

Joya explica que su identidad se convirtió en una amenaza bajo el régimen talibán.

“Para los talibanes, todo lo que me definía era malo”, afirma, al mencionar su condición de mujer, su profesión de periodista y su origen étnico hazara, una comunidad que históricamente ha sufrido persecución en Afganistán.

En 2020 fundó Rukhshana Media, un medio dedicado a contar las historias de las mujeres afganas y dar visibilidad a sus experiencias.

Desde el exilio continúa trabajando con una red de periodistas que permanecen en Afganistán. Muchas de ellas deben desarrollar su labor de manera discreta debido a los riesgos que enfrentan.

“Son las periodistas más valientes que hay”, sostiene Joya.

Mujeres “encerradas entre cuatro paredes”

Desde el regreso de los talibanes, las mujeres afganas han sufrido severas restricciones en distintos ámbitos de la vida pública.

El régimen ha excluido a las mujeres de numerosos sectores laborales y ha impuesto restricciones a su acceso a la educación. Afganistán se mantiene como el único país del mundo donde las niñas tienen prohibido continuar su educación más allá de la enseñanza primaria.

Las Naciones Unidas han utilizado incluso el concepto de “apartheid de género” para describir el sistema de discriminación y exclusión impuesto contra las mujeres y niñas afganas.

Para conocer cómo viven esta situación, Joya y sus colaboradoras pidieron recientemente a mujeres afganas que relataran su día a día.

La respuesta fue contundente: muchas aseguran sentirse “encerradas entre cuatro paredes”.

“Las mujeres afganas pelean solas”, denuncia Joya. A su juicio, se enfrentan “con las manos desnudas” a una auténtica guerra de género, sin herramientas suficientes para defenderse.

“Tenemos la impresión de que el mundo nos ha abandonado”, afirma.

Su llamado apunta directamente a la comunidad internacional, a la que pide no olvidar la situación de las mujeres afganas mientras el régimen talibán continúa restringiendo sus derechos.

Una historia marcada por la resistencia

La historia personal de Zahra Joya refleja, en muchos sentidos, la evolución de la situación de las mujeres afganas.

En julio publicó The Vanishing Girl of Kabul, un libro en el que relata su propia vida y aborda el destino de las mujeres de Afganistán.

Uno de los episodios más impactantes ocurrió durante el primer período de gobierno de los talibanes, entre 1996 y 2001. En aquella época, las niñas tenían prohibido asistir a la escuela.

Para que su hija pudiera estudiar, la madre de Joya tomó una decisión extraordinaria: la hizo pasar por un niño.

“Sencillamente, me transformó en un chico. Me cortó el pelo y me cambió el nombre. Me convertí en Muhammad”, recuerda.

Gracias a aquella identidad, pudo acceder a una educación que estaba prohibida para las niñas.

Con el tiempo, Joya se convirtió en la primera mujer de su familia y de su pueblo en asistir al colegio, llegar a la universidad y convertirse en periodista.

Los talibanes fueron derrocados en 2001 tras la intervención estadounidense en Afganistán, después de los atentados del 11 de septiembre. Sin embargo, dos décadas después, el movimiento islamista volvió al poder.

Para Joya, el regreso de los talibanes no representa solamente un cambio político. Significa también el retorno de una realidad que amenaza directamente las libertades y oportunidades conquistadas por las mujeres afganas.

Cinco años después de aquella jornada de agosto de 2021, la periodista continúa contando sus historias desde Londres.

Su mensaje es claro: las mujeres afganas siguen resistiendo, pero no quieren hacerlo solas.

Por Editor