
Argentina es el actual campeón mundial y tiene a Lio Messi, máximo goleador en la historia del evento. Es muy difícil que, con esas credenciales, la Albiceleste no esté entre los favoritos para ganar su cuarta corona.
Con los méritos a la vista, hay que reparar en el momento en que los rivales no muestren la tibieza de Argelia y Austria y que el 10 no goce de los espacios que tuvo entonces.
En el partido del sábado ante el debutante y ya eliminado Jordania el entrenador Scaloni podrá mover el plantel, dando minutos a quienes jugaron poco y nada y reservando a algún titular golpeado (¿Cuti Romero?). Desde la noche del viernes estará resuelto cuál será el rival en la próxima etapa. El ganador de España-Uruguay se quedará con la serie H y el segundo irá contra Argentina. Cabo Verde, que empató con La Furia y el equipo de Bielsa, también tiene opción.
En lo táctico y con Lio convertido en genio y figura, uno se pregunta en qué momento otro jugador anotará. Scaloni ha estructurado el equipo para que Messi siempre reciba con tiempo y distancia e incida. La Pulga lleva 5 goles y su peso es innegable. El segundo gol frente a Austria lo expone: habilita a Álvarez, el portero aborta la jugada. La maniobra sigue, Paredes asiste a Lio y tras una nueva salvada, llega el 2-0. Tres rivales se desploman mientras el 10 inicia el festejo.
A ratos, lo de Messi en este plantel, recuerda a Argentina en Italia 1990. Con un perfil defensivo muy marcado, Bilardo tenía a Jorge Burruchaga y Claudio Caniggia secundando a Diego Maradona. Pero la ruta hasta la final con Alemania mermó a la tropa. Es cosa de revisar la formación de ese domingo 8 de julio: Caniggia suspendido, línea de 5 en defensa, más Troglio y Basualdo al medio. Maradona, Burruchaga más Gustavo Dezotti, único delantero.
¿Le alcanzará a Argentina con el plantel que tiene para que, siempre pensando en cómo rodear a Lio y garantizar los circuitos a su alrededor, éste siga siendo el más relevante? Esa parte de la historia será respondida a partir de la ronda de 32.
