El balotaje presidencial del 21 de junio en Colombia enfrenta en las urnas a dos extremos políticos: el aspirante de extrema derecha Abelardo de la Espriella y el candidato izquierdista Iván Cepeda. En medio de una apretada contienda y creciente polarización, ambas campañas mueven en la recta final sus últimas fichas para lograr la victoria. ¿A qué le están apostando? ¿Por qué algunas regiones, el voto en las grandes ciudades y movilizar a los abstencionistas serán claves?

A pocos días de la segunda vuelta presidencial en Colombia, el escenario continúa abierto entre el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, y el aspirante de derecha Abelardo de la Espriella.

Según los resultados oficiales de la primera vuelta, De la Espriella obtuvo el 43,78% de los votos, equivalente a más de 10,3 millones de sufragios, mientras que Cepeda alcanzó el 40,99%, con cerca de 9,7 millones de apoyos. La diferencia entre ambos fue de poco más de 662 mil votos.

De acuerdo con un análisis publicado por France 24, existen tres factores que podrían resultar decisivos para inclinar la balanza en el balotaje del próximo 21 de junio.

El peso electoral del Caribe

La región Caribe concentra cerca del 22% de la población colombiana y se ha transformado en uno de los principales objetivos de campaña para ambos candidatos.

Aunque Cepeda logró imponerse en la zona durante la primera vuelta, lo hizo por márgenes más estrechos que los obtenidos por Gustavo Petro en las elecciones de 2022. Algunos departamentos, como Cesar, registraron diferencias inferiores a mil votos entre ambos aspirantes.

Por ello, De la Espriella ha intensificado su presencia en ciudades como Montería, mientras que Cepeda busca consolidar el respaldo de un territorio históricamente favorable a la izquierda.

La disputa por las grandes ciudades

Otro elemento clave será el comportamiento del voto urbano.

Si bien Cepeda ganó en Bogotá, obtuvo menos apoyo que el conseguido por Petro hace cuatro años. Por su parte, De la Espriella logró importantes victorias en ciudades como Medellín, Bucaramanga y Cúcuta, fortaleciendo su presencia en el centro y oriente del país.

Los analistas coinciden en que Colombia es un país cada vez más urbano y que el resultado final podría depender de la capacidad de ambos candidatos para movilizar a los votantes de las principales ciudades y centros intermedios.

El factor decisivo: los abstencionistas

Quizás la variable más importante sea la participación electoral.

Más de 17,4 millones de colombianos no votaron en la primera vuelta, lo que representa un 42,12% del padrón electoral. Aunque se trató de la elección presidencial con mayor participación de la historia reciente del país, todavía existe un amplio universo de ciudadanos que podría modificar el resultado.

Expertos consultados por France 24 sostienen que las regiones donde la participación fue más baja —especialmente zonas del Pacífico, el sur del país y algunos sectores de La Guajira— podrían transformarse en el verdadero campo de batalla electoral durante los últimos días de campaña.

¿Influirán los clanes políticos?

La influencia de los tradicionales grupos políticos regionales también forma parte del debate.

Mientras ambos candidatos han rechazado públicamente acuerdos con los llamados «clanes» políticos del Caribe, investigaciones periodísticas han apuntado a posibles acercamientos entre algunos de estos grupos y la candidatura de De la Espriella.

Sin embargo, varios especialistas consideran que el peso de estas estructuras no es determinante en una elección presidencial, recordando que en 2022 la mayoría de los partidos tradicionales respaldó a Rodolfo Hernández, quien finalmente fue derrotado por Gustavo Petro.

Una elección abierta

A menos de una semana del balotaje, los analistas coinciden en que la elección sigue completamente abierta. La movilización de los abstencionistas, el comportamiento electoral del Caribe y la disputa por el voto urbano aparecen como los factores que podrían definir quién ocupará la Casa de Nariño durante los próximos cuatro años.

Por Editor