Septiembre siempre ha sido un mes extraño.Para algunos llega con banderas, empanadas, cuecas y esa alegría obligatoria que aparece en las vitrinas mucho antes que en la gente.Para otros, septiembre llega cargado de nombres.

De rostros.De compañeros que ya no están.De puertas que alguna vez fueron golpeadas de madrugada.De madres que esperaron.De hijos que nunca volvieron.De una generación que aprendió demasiado pronto que la historia no siempre se escribe con tinta; a veces se escribe con sangre, con miedo y con silencio.Pero septiembre también es un mes de lucha.Porque antes de los desfiles y las banderas estuvo la calle. Estuvieron los trabajadores, los estudiantes, las mujeres, los pobladores, los que soñaron con un país distinto y pagaron caro por ese sueño.Y por eso septiembre no puede ser solamente celebración.También es memoria.

Memoria de los que lucharon, de los que resistieron, de los que cayeron y de los que siguieron caminando cuando parecía que todo estaba perdido.Hoy solo quiero decir una cosa:Ya pasé agosto.Y no es poca cosa.Porque uno llega a septiembre con todos sus muertos a cuestas, con algunas heridas que todavía no cierran y con la obstinada costumbre de seguir vivo.Que tengan una buena semana.Y que septiembre nos encuentre con memoria, pero también con ganas de seguir luchando.

Porque olvidar es exactamente lo que quieren los que alguna vez intentaron borrar la historia.Patricio Luco. Valdivia

Por Editor