Ecuador v/s Costa de marfil - Alemania v/s Curazao

El toque exquisito de Amad Diallo (23 años, Manchester United) libera el grito de la hinchada marfileña. Se acaba el tiempo entre Costa de Marfil y Ecuador, el gol resultará definitivo. La multitud ecuatoriana rumiará una derrota dura, in extremis, quedarse en cero después de remecer el arco rival dos veces, eso en un primer dominado por la escuadra de Sebastián Beccacece.

Los goles de última hora marcaron la jornada con más partidos en lo que va del Mundial (5), contando el Australia 2-0 Turquía y a falta del Suecia-Túnez, que terminará siendo lunes (parcial 1-0 pasados los primeros 20′). 

El transitorio 1-1 de Alemania vs Curazao no pasó de eso. Un batacazo, pero luego los germanos dejaron en claro cuánto pesan jugadores como Havertz, Musiala, Sané y Wirtz. Aún con desniveles y dejando que un rival sin experiencia en la máxima cita le anotara, la distancia creció más allá del piso mínimo (pensaba en un 4-0, algo así, con los de Nagelsmann jugando a media máquina incluso).

¿Un tiro de esquina que termina en gol en un partido que parecía cerrado? Eso lamentó Países Bajos. Los tulipanes estaban 2-1 hasta bien adentro del cruce vs Japón, pero una jugada desde la esquina, con rebote incluido, los dejó en tablas. Ambos tienen buenos jugadores (Dumfries, Virgil, De Jong en el caso de la ex Naranja Mecánica). Se echa de menos un 9 al nivel de Van Basten o Van Persie, palabras mayores por cierto. Los asiáticos se fortalecen desde lo colectivo y el esfuerzo físico. Kamada, Kubo, Nakamura, Maeda, nadie escapa al compromiso.

Los goles sobre el final cambian resultados y apuran lecciones. ¿En qué fallamos para no ganar?, pensarán ecuatorianos y holandeses. Quizás esa sea la gran pregunta que encierra el deporte, en este caso el fútbol y los mundiales. Holanda sabe de esto, un palo evitó que le ganara a Argentina en Buenos Aires (1978). Más cerca, acá en Chago City, sabemos del maldito palo de Pinilla en Brasil 2014. Y mejor no hablemos de un tal Ivica Vastic en Francia 1998.

Por Editor