
Con más del 90% de los votos escrutados, Perú se encamina a una segunda vuelta presidencial marcada por la incertidumbre y la tensión política. La candidata de derecha Keiko Fujimori se mantiene en el primer lugar del conteo, mientras el izquierdista Roberto Sánchez consolida su avance y se posiciona como el principal contendiente para disputar el balotaje.
El crecimiento de Sánchez ha sido impulsado principalmente por el voto rural, que continúa incorporándose al conteo oficial. A medida que avanza el escrutinio, su candidatura gana terreno frente a sus rivales, en una elección que se proyecta estrecha hasta el final.
En paralelo, el candidato ultraconservador Rafael López Aliaga ha intensificado sus cuestionamientos al proceso electoral. Este miércoles presentó un recurso formal ante el Jurado Nacional de Elecciones solicitando la suspensión de la proclamación de resultados, argumentando una presunta afectación al derecho a voto de más de 600 mil ciudadanos.
López Aliaga también ha denunciado la existencia de fraude en los comicios, aunque hasta ahora no ha presentado pruebas que respalden sus afirmaciones. Su solicitud busca frenar la oficialización de los resultados, particularmente en la definición del segundo y tercer lugar.
Desde el comando de Fuerza Popular, Fujimori respondió con un llamado a la calma y al respeto institucional. La candidata rechazó los dichos de su contendor y advirtió sobre los riesgos de promover acciones fuera del marco democrático.
“No podemos permitir que se convoque a una insurgencia. En una democracia, quienes lideran partidos tienen el deber de preservar el orden”, afirmó la excongresista, quien además pidió canalizar cualquier reclamo a través de las vías legales establecidas.
En esa línea, Fujimori ofreció colaboración a Renovación Popular, poniendo a disposición su red de personeros para revisar actas y contribuir a la transparencia del proceso.
Pese a sus críticas al sistema, la candidata también reconoció la existencia de irregularidades logísticas en la jornada electoral, particularmente en la labor de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, que no logró instalar algunos locales de votación. Sin embargo, insistió en que estas situaciones deben investigarse dentro del marco institucional.
Con el conteo aún en curso, Perú entra en una fase decisiva que definirá a los dos candidatos que competirán en la segunda vuelta. El escenario, por ahora, anticipa un enfrentamiento entre visiones políticas opuestas, en un clima marcado por la polarización y la disputa por la legitimidad del proceso electoral.
