
El Mundial se quedó sin países organizadores en competencia. Entre sábado y domingo, Canadá y México cayeron ante Marruecos e Inglaterra y la expectativa de llegar más arriba quedó en eso, una ilusión no concretada.
Bélgica terminó apabullando a Estados Unidos y la sensación es que hubo justicia. Trump llamó al presidente de la FIFA, Infantino admitió la conversación pero se desligó de las consecuencias: Balogun, el goleador norteamericano expulsado ante Bosnia y suspendido por dos partidos, estaba habilitado para enfrentar a los belgas.
El repudio fue unánime ante una intervención obscena, burda, torpe. Balogun jugó el partido, Estados Unidos quedó rápidamente en desventaja y aunque alcanzó el 1-1, volvió a quedar abajo de inmediato y el 1-3 llegó luego de un grosero error de su arquero Matt Freese.
La serie de cuartos de final comenzará el jueves con Francia-Marruecos, pleito que reeditará una de las semifinales de Qatar, que los galos ganaron 2-0. El cruce se anticipa como una batalla táctica y física de alto nivel y difícil pronóstico.
El viernes 10, Bélgica -estimulada por la goleada sobre EEUU y con el perdonazo a Balogun hecho trizas- se medirá con España. Un gol de Mikel Merino le permitió a La Furia superar a Portugal cuando el pleito se iba al alargue. Ganó el que propuso más, mientras Portugal -mezquino, calculador y derrotado- llora el último partido de Cristiano Ronaldo en la máxima cita.
Los cuartos de final avanzarán el sábado con el pleito entre Inglaterra y Noruega. Es decir, esa bestia del área que es Erling Haaland jugando contra tipos que habitualmente enfrenta en la Premier League. Antes, este martes, Argentina (que sufrió en extremo ante Cabo Verde) se medirá con Egipto. El que gane jugará con Colombia o Suiza.
