Por Alejandro Vega /X @eljanovega -Periodista
Un total de 100 Carabineros de Chile dieron positivo en exámenes de drogas entre enero de 2025 y mayo de 2026. La cifra, entregada vía transparencia por la institución, equivale prácticamente a una dotación completa de una comisaría mediana caída en desgracia por el consumo de sustancias ilícitas como cocaína, marihuana, ketamina y éxtasis. Sin embargo, la gravedad de este centenar de casos no radica sólo en la vulnerabilidad de la base operativa policial, sino en un hecho aún más alarmante: la maquinaria de opacidad y control de daños implementada por el Alto Mando para ocultar las cifras más incómodas y adelantarse a las denuncias ciudadanas.
Al desmenuzar la radiografía del consumo y contrastarla con la realidad, queda al descubierto un sistema de fiscalización que se ensaña con los suboficiales, protege el anonimato de la alta oficialidad y de los consumidores, complementado con un «apagón informativo» en las solicitudes por Ley de Transparencia.
La radiografía del centenar de drogadictos
El informe oficial consolida una realidad preocupante dentro de los cuarteles: 72 casos positivos durante el año 2025 y otros 28 detectados en los primeros cinco meses de 2026. Lejos de tratarse de episodios aislados, el consumo mantiene una regularidad constante dentro de las filas. Las sustancias más recurrentes son la marihuana y la cocaína, pero los registros también encienden alarmas por el poli consumo, registrándose combinaciones de cocaína con cannabis, marihuana con ketamina y un bullado caso de éxtasis (MDMA) en una prefectura capitalina durante 2026.
Primera hoja de la lista de positivos en Carabineros durante el 2025.
No obstante, cuando se analiza a quiénes se les detectan estas sustancias, la balanza de la justicia interna muestra un sesgo abismante:
De los 100 casos totales, 52 corresponden a suboficiales y personal de nombramiento institucional (cabos y sargentos), mientras que 23 afectan a carabineros alumnos en etapa de formación y 21 a personal civil (C.P.R.).
Sin embargo, hay un vacío en el altar de los oficiales, donde la estadística parece congelarse. En la plana mayor, desde el grado de capitán, incluyendo mayores, comandantes, coroneles y generales, el registro marca un sospechoso cero absoluto.
Continuación de lista de carabineros que arrojaron positivo al test de drogas durante el 2025.
Esta asimetría plantea una duda legítima sobre la metodología aplicada por el Departamento de Control y Prevención del Consumo de Drogas. ¿Los exámenes preventivos son verdaderamente aleatorios y universales, o el volumen de testeo se ensaña con la base operativa desplegada en las calles, dejando de lado a las jefaturas administrativas y las planas mayores?
La total ausencia de registros en los altos mandos reduce la representatividad de la muestra y alimenta la percepción de una fiscalización con criterios de clase institucional.
Listado de funcionarios que dieron positivo en el test de drogas desde enero hasta mayo del 2026.
“Mordaza” a la Transparencia
Carabineros se negó a entregar información respecto a los protocolos sancionatorios aplicados al centenar de positivos. Es decir, existe una alta probabilidad de que personal uniformado, bajo los efectos de las drogas, no se encuentren impedidos de hacer uso de sus armas de servicio en el ejercicio de sus funciones.
Igual de grave es que la institución omita importante información en sus respuestas oficiales a la ciudadanía. Frente a una solicitud formal vía Transparencia que exigía el desglose de todos los exámenes positivos del país en dicho periodo, Carabineros entregó un listado supuestamente exhaustivo.
Sin embargo, el jueves 26 de junio de 2026, un informe de Radio Bío Bío reveló que cinco carabineros de la Región del Bío Bío habían dado positivo en un test de drogas y que uno de los involucrados es el mismísimo Prefecto de Carabineros de la provincia. La sustancia detectada preliminarmente sería fentermina, derivado anfetamínico utilizado como supresor del apetito.
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26 jun.
Revelan que son cinco los carabineros del Bío Bío que dieron positivo en test de droga de biobiochile.cl
Al cruzar esta información del medio con la base de datos entregada por Transparencia, queda al descubierto que esos cinco casos simplemente no existen en el registro oficial. No figuran en el año 2025 ni en los meses de 2026, y la palabra «fentermina» o «anfetaminas» tampoco están consignadas.
Si los exámenes de orina de esos 5 funcionarios se tomaron antes de junio (lo que es muy factible dado el tiempo que tardan los sumarios y las contramuestras), Carabineros entregó información incompleta.
La explicación detrás de esta maniobra revelaría el desprecio institucional por el derecho a la información. Una estrategia de exclusión arbitraria que despoja a la Ley de Transparencia de su espíritu fiscalizador y entrega a los ciudadanos una radiografía mutilada del problema.
La Estrategia del «Ataque Preventivo»
¿Por qué el General Jefe de la Octava Zona, Renzo Miccono, salió apresuradamente a entregar información confirmando los positivos y las bajas de su personal justo después de que la base de datos de Transparencia fuera despachada al solicitante? La respuesta es un frío diseño comunicacional conocido en las esferas políticas como “control de daños por adelantado”.
General Jefe de la Octava Zona, Renzo Miccono.
Probablemente, sabiendo que el reporte estadístico ya estaba fuera de sus manos y que cualquier persona podría descubrir la omisión de los casos del Bío Bío, el Alto Mando decidió reventar su propia bomba noticiosa antes de ser denunciados.
Al dar la noticia a través del General Jefe de Zona, Renzo Miccono, y no por medio de una denuncia ciudadana o periodística, la institución da una señal de transparencia que realiza controles internos rigurosos, como lo refrenda el seremi de seguridad, Richard Soto, que incluso justifica los positivos por razones de enfermedad como «problemas de peso».
Seremi de Seguridad, Richard Soto.
Pero difícilmente la cocaína, el éxtasis o la marihuana sirvan para mitigar ese tipo de enfermedades, cuando en realidad la enfermedad es más profunda.
El centenar de Carabineros arrastrados por el consumo de drogas es un síntoma de una crisis operativa real; pero el apagón informativo y las verdades a medias entregadas por la vía oficial demuestran una crisis moral e institucional mucho más profunda en el Alto Mando. En la policía uniformada parece importar mucho más diseñar una puesta en escena para limpiar la imagen corporativa que asumir con transparencia los verdaderos alcances de la penetración de las drogas en sus filas, convirtiéndose en un real peligro para la seguridad de la sociedad.

