La carrera por suceder a António Guterres al frente de la Organización de las Naciones Unidas ya está en marcha. A fines de este año concluye su segundo mandato y, desde este martes en Nueva York, comenzaron las audiencias públicas de los aspirantes, en un proceso conocido como el “gran examen oral”, instaurado en 2016 para reforzar la transparencia en la elección.

Durante dos días, los cuatro candidatos deberán responder durante tres horas a preguntas de los 193 Estados miembros y de representantes de la sociedad civil. América Latina, que presenta tres postulantes, busca quedarse con el cargo bajo el principio de rotación geográfica, aunque la decisión final depende del Consejo de Seguridad y, en particular, de sus cinco miembros permanentes con derecho a veto.

Cuatro candidatos, una ONU en crisis

Los aspirantes —dos considerados favoritos y dos outsiders— coinciden en la necesidad de reformar una organización golpeada por cuestionamientos políticos y una crisis financiera.

Entre ellos destaca la expresidenta chilena Michelle Bachelet, quien abrió la ronda de exposiciones. Con amplia trayectoria en el sistema internacional —incluyendo su rol en ONU Mujeres y como Alta Comisionada de Derechos Humanos—, su candidatura combina respaldo diplomático con resistencias, especialmente de China por informes críticos sobre derechos humanos.

El argentino Rafael Grossi, actual director del organismo nuclear internacional, también figura entre los favoritos, con experiencia en conflictos como Ucrania e Irán. A ellos se suma la economista costarricense Rebeca Grynspan, experta en gestión de crisis financieras, y el exmandatario senegalés Macky Sall, aunque este último sin respaldo sólido de su propia región.

Bachelet apunta a razones políticas tras pérdida de apoyo de Chile

Tras su presentación, Bachelet abordó la controversia generada por la decisión del gobierno chileno de retirar su respaldo. La exmandataria afirmó que se trata de una determinación política.

“Las razones de quitarme el apoyo son razones políticas. Aunque la explicación que se da es otra que claramente no coincide, porque dice que son demasiados candidatos y somos cuatro no más”, sostuvo.

Además, restó importancia al impacto de esta decisión en su candidatura: “No impacta para nada”. En ese sentido, destacó el respaldo internacional que mantiene: “Brasil y México han sido fantásticos por todo el apoyo”.

Bachelet también enfatizó que seguirá adelante con su postulación: “Hay que luchar para que una mujer, y ojalá de la región, sea la próxima secretaria general”.

Kast reafirma negativa y cuestiona a la ONU

Por su parte, el presidente José Antonio Kast confirmó que Chile no respaldará la candidatura de Bachelet y aprovechó de cuestionar el rol del organismo internacional.

“El Gobierno no va a apoyar esa candidatura”, afirmó, señalando además que la ONU “requiere una manera distinta de abordar los problemas que siguen afectando a distintos países”.

El mandatario mencionó ejemplos como la crisis en Haití para reforzar su postura: “Lleva años sin solucionarse y requiere una manera diferente de enfrentar ese problema”.

Kast agregó que, si bien reconoce la importancia del multilateralismo, este debe ser efectivo: “Tiene que solucionar los problemas para los cuales se creó el organismo”.

Un proceso marcado por tensiones globales

La elección del próximo secretario general —que asumirá el 1 de enero de 2027— se da en un contexto de creciente fragmentación internacional y cuestionamientos al sistema multilateral.

Varios Estados también han impulsado la idea de que, por primera vez en la historia, una mujer lidere la ONU, lo que agrega un componente simbólico y político a la contienda.

Mientras tanto, las audiencias continúan y los candidatos intentan convencer no solo a la comunidad internacional, sino especialmente a las potencias con poder de veto, que finalmente definirán quién ocupará uno de los cargos más influyentes del mundo.

Por Editor