La tasa de desocupación aumentó 1,3 puntos porcentuales en doce meses, según el INE. El desempleo femenino alcanzó el 10,5%, mientras que en la Región Metropolitana llegó al 10,4%. La caída del empleo afectó especialmente a la industria manufacturera y al sector de información y comunicaciones.

El mercado laboral chileno enfrenta un nuevo deterioro. La tasa de desocupación nacional alcanzó el 9,8% durante el trimestre móvil julio-septiembre de 2026, lo que representa un aumento de 1,3 puntos porcentuales en doce meses y sitúa por encima del millón el número de personas sin empleo.
De acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), los desocupados llegaron a 1.007.976 personas. La cifra supone un incremento respecto del trimestre junio-agosto, cuando el desempleo se ubicó en un 9,6%, su nivel más alto en cinco años, según los antecedentes difundidos en el período.
El aumento se produjo en un escenario marcado por una reducción de las personas ocupadas y un crecimiento de quienes buscan trabajo. En doce meses, la fuerza laboral aumentó un 0,3%, mientras que el número de ocupados disminuyó un 1,1%. En paralelo, la cantidad de personas desocupadas creció un 15,3%.
El organismo estadístico detalló que el incremento de los desocupados estuvo relacionado tanto con las personas cesantes, que aumentaron un 14,4%, como con quienes buscan empleo por primera vez, cuyo número subió un 24,7%.
Las mujeres enfrentan una mayor desocupación
Las cifras muestran diferencias importantes según el sexo. Entre las mujeres, la tasa de desocupación llegó al 10,5%, con un alza de 1,4 puntos porcentuales en un año. Entre los hombres, en tanto, alcanzó el 9,3%, tras aumentar 1,2 puntos porcentuales durante el mismo período.
En el caso femenino, el número de personas desocupadas creció un 16,7%. El incremento se observó tanto entre las mujeres cesantes, que aumentaron un 16,4%, como entre quienes buscaban trabajo por primera vez, con un alza del 19,6%.
En los hombres, el INE registró un aumento del 14,0% en el número de desocupados. Dentro de este grupo, los cesantes crecieron un 12,7%, mientras que quienes buscaban empleo por primera vez aumentaron un 31,3%.
La participación laboral también mostró diferencias. La tasa femenina se situó en el 53,1%, mientras que la masculina alcanzó el 70,4%. Estos indicadores reflejan la proporción de personas de cada grupo que participa en el mercado laboral, ya sea trabajando o buscando empleo.
Industria y comunicaciones concentran las mayores caídas
La disminución del empleo se extendió a distintos sectores de la economía, aunque algunas actividades registraron retrocesos más pronunciados.
Según el informe del INE, la población ocupada cayó en la industria manufacturera, con una variación anual del -8,1%; en información y comunicaciones, con un -20,8%, y en las actividades financieras y de seguros, con un -14,1%.
Por categoría ocupacional, las mayores incidencias negativas se observaron entre las personas asalariadas formales, cuyo número disminuyó un 2,5%, y las personas empleadoras, que registraron una caída del 2,8%.
Estos resultados se producen en un contexto en el que la reducción del empleo convive con una mayor cantidad de personas que buscan incorporarse al mercado laboral, lo que añade presión sobre la capacidad de la economía para generar nuevos puestos de trabajo.
El empleo informal alcanza el 26,4%
Otro de los indicadores que recoge el reporte es la informalidad laboral. Durante el trimestre julio-septiembre, la tasa de ocupación informal llegó al 26,4%, un aumento de 0,2 puntos porcentuales en doce meses.
La proporción fue mayor entre las mujeres, con un 28,2%, frente al 25,1% registrado entre los hombres.
Pese al incremento de la tasa de informalidad, el total de personas ocupadas en esta condición disminuyó un 0,3% en un año. El retroceso estuvo explicado por la caída del 0,8% entre los hombres, mientras que entre las mujeres se registró un aumento del 0,3%.
Por actividad económica, el descenso estuvo influido principalmente por el comercio, con una disminución del 6,0%, y otras actividades de servicios, con un retroceso del 10,8%. Por categoría ocupacional, incidieron los trabajadores por cuenta propia y los asalariados del sector privado.
La Región Metropolitana supera el promedio nacional
La situación del empleo presenta un panorama más complejo en la Región Metropolitana, donde la tasa de desocupación llegó al 10,4% en el trimestre julio-septiembre. El indicador aumentó 1,6 puntos porcentuales en doce meses.
Según el INE, el resultado estuvo asociado a una disminución del 1,3% en la población ocupada y a un incremento del 0,5% en la fuerza de trabajo.
Entre los sectores que incidieron en la caída del empleo regional destacan información y comunicaciones, con una reducción del 29,0%; la industria manufacturera, con un 10,6%, y las actividades financieras y de seguros, con un 15,7%.
También se registraron retrocesos entre los asalariados formales, cuyo número cayó un 4,5%, y los asalariados informales, con una disminución del 1,3%.
La evolución de estos indicadores sitúa a la Región Metropolitana por encima de la tasa nacional y refleja las dificultades que enfrenta el mercado laboral en algunas de las actividades económicas de mayor presencia en la capital.
Menos horas de trabajo
El informe también muestra una disminución del volumen total de horas efectivamente trabajadas, que cayó un 2,2% en doce meses. El promedio de horas trabajadas descendió un 1,1%, hasta situarse en 36 horas semanales.
Por sexo, el promedio alcanzó las 38,1 horas entre los hombres y las 33,2 horas entre las mujeres.
En conjunto, los datos del trimestre julio-septiembre muestran un aumento de la desocupación, una caída del número de personas ocupadas y un retroceso de las horas trabajadas. La evolución de los próximos meses permitirá observar si el mercado laboral logra revertir esta tendencia o si las dificultades para encontrar empleo se mantienen.
Fuente: (INE)
