La obra, dirigida y escrita por María José Sobrino y protagonizada por Cristina Aoi, propone un recorrido íntimo por la memoria, el miedo, la identidad y el silencio. El equipo ya cuenta con una experiencia previa ligada al Festival Ana Frank y hoy enfrenta este nuevo desafío desde una compañía de teatro profesional.

La historia de Ana Frank sigue interpelando al presente. Su diario, sus pensamientos y el relato de la persecución nazi continúan llegando a nuevas generaciones y encontrando eco en distintas expresiones artísticas.
Desde esa perspectiva surge “Monólogo de una Marioneta para Ana Frank”, una obra que recurre a la figura de una marioneta para abordar la memoria y, al mismo tiempo, problemáticas aún vigentes: el miedo, la exclusión, la violencia, el silencio y la dificultad de muchas personas para encontrar un espacio donde ser escuchadas.
La propuesta está escrita y dirigida por María José Sobrino, con la actuación de Cristina Aoi y el trabajo audiovisual de Krishnna Pavez.
La historia se articula en torno a dos voces que habitan una misma marioneta. A través de ese diálogo, una protagonista intenta descubrir quién es mientras enfrenta las voces que pretenden imponerle cómo debe ser.
En ese recorrido aparecen recuerdos, sueños y confesiones dirigidas a Kitty, el nombre que Ana Frank dio al diario donde registró buena parte de sus pensamientos.
Sin embargo, la obra no busca recrear simplemente la historia de Ana Frank.
La marioneta opera como un símbolo de quienes fueron silenciados, quedaron fuera de los relatos oficiales o todavía luchan por encontrar un espacio para hablar.
Una experiencia que marcó el camino
El vínculo del equipo con el universo de Ana Frank no comenzó con esta obra.
El año pasado, sus integrantes fueron seleccionadas para participar en el quinto Festival de Ana Frank, una experiencia que les permitió presentar su trabajo en un espacio donde el teatro, la memoria y los derechos humanos dialogaban directamente con el público.
Ese proceso también impulsó su desarrollo artístico.
Ahora regresan con una nueva propuesta y desde una posición distinta: como compañía de teatro profesional, con una identidad propia y las herramientas adquiridas durante ese recorrido.
El desafío, esta vez, consiste en consolidar un camino escénico propio y proyectar “Monólogo de una Marioneta para Ana Frank” más allá de una experiencia puntual.
Una historia que también habla del presente
Aunque la vida de Ana Frank pertenece a otra época, las preguntas que plantea la obra siguen vigentes.
¿Qué hacemos frente al sufrimiento ajeno? ¿Qué ocurre cuando el miedo se impone? ¿Qué consecuencias tiene elegir el silencio? ¿Cuánto puede resistir una persona cuando otros intentan decidir quién debe ser?
La propuesta instala esas interrogantes sin ofrecer respuestas cerradas.
Uno de sus ejes centrales es que recordar no significa únicamente mirar hacia atrás. La memoria también permite comprender el presente y asumir una responsabilidad frente a lo que ocurre alrededor.
En un contexto marcado por conflictos, desplazamientos forzados y vulneraciones de derechos humanos, “Monólogo de una Marioneta para Ana Frank” pone el foco en quienes suelen quedar ocultos detrás de las cifras.
Una familia, una historia, un nombre, una vida.
Ese es el territorio que recorre la obra: el de las voces silenciadas que, a través del teatro, recuperan un lugar para expresarse.
“Monólogo de una Marioneta para Ana Frank” es, en definitiva, una invitación a recordar y a escuchar. Porque mientras existan voces que busquen ser oídas, la memoria seguirá teniendo algo que decir.“Monólogo de una Marioneta para Ana Frank”: teatro, memoria y las voces que todavía buscan ser escuchadas
La obra, dirigida y escrita por María José Sobrino y protagonizada por Cristina Aoi, propone un recorrido íntimo por la memoria, el miedo, la identidad y el silencio. El equipo ya cuenta con una experiencia previa ligada al Festival Ana Frank y hoy enfrenta este nuevo desafío desde una compañía de teatro profesional.
Hay historias que permanecen en el tiempo porque, de alguna manera, siguen hablándonos del presente. La historia de Ana Frank es una de ellas. Su diario, sus pensamientos y aquello que le tocó vivir durante la persecución nazi continúan interpelando a nuevas generaciones y también al mundo de las artes.
Desde ese lugar nace “Monólogo de una Marioneta para Ana Frank”, una propuesta teatral que utiliza la figura de una marioneta para hablar de la memoria, pero también de situaciones que siguen presentes en nuestra sociedad: el miedo, la exclusión, la violencia, el silencio y la dificultad de muchas personas para encontrar un espacio donde su voz pueda ser escuchada.
La obra está dirigida y escrita por María José Sobrino y cuenta con la actuación de Cristina Aoi. El trabajo audiovisual está a cargo de Krishnna Pavez.
La historia se construye a partir de dos voces que habitan una misma marioneta. En ese particular diálogo aparece una protagonista que intenta descubrir quién es, mientras enfrenta aquellas voces que buscan decirle cómo debe ser.
En el camino aparecen los recuerdos, los sueños y las confesiones dirigidas a Kitty, el nombre con el que Ana Frank llamó al diario en el que dejó buena parte de sus pensamientos.
Pero la obra no busca simplemente volver a contar la historia de Ana Frank.
La marioneta funciona como un símbolo. Es también la representación de quienes fueron silenciados, de quienes quedaron fuera de la historia y de aquellas personas que todavía hoy buscan ser escuchadas.
Una experiencia que marcó el camino
Para el equipo detrás de esta propuesta, el vínculo con el universo de Ana Frank no es algo nuevo.
El año pasado fueron seleccionadas para participar en el quinto Festival de Ana Frank, una experiencia que les permitió llevar su trabajo a un espacio donde el teatro, la memoria y los derechos humanos se encontraban directamente con el público.
Ese paso también fue parte de un proceso de crecimiento artístico.
Ahora regresan con una nueva obra y desde una posición diferente: como compañía de teatro profesional, con una propuesta propia y con la experiencia adquirida durante ese recorrido.
La diferencia no es menor. La participación anterior les permitió conocer un espacio y enfrentarse a un público interesado en este tipo de temáticas. Esta vez, el desafío está puesto en desarrollar su propio camino escénico y llevar “Monólogo de una Marioneta para Ana Frank” más allá de una experiencia puntual.
Una historia que también habla del presente
Aunque Ana Frank pertenece a otra época, las preguntas que plantea la obra siguen siendo actuales.
¿Qué hacemos frente al sufrimiento de otras personas? ¿Qué ocurre cuando el miedo termina imponiéndose? ¿Qué pasa cuando preferimos guardar silencio? ¿Cuánto puede resistir una persona cuando otros intentan decidir quién debe ser?
Son preguntas que aparecen detrás de esta propuesta y que el equipo busca instalar en el espectador sin entregarle respuestas cerradas.
Porque uno de los conceptos centrales de la obra es precisamente que recordar no significa solamente mirar hacia atrás.
La memoria también puede ser una forma de comprender el presente y, sobre todo, de asumir una responsabilidad frente a aquello que ocurre a nuestro alrededor.
En tiempos en que los conflictos, los desplazamientos forzados y las vulneraciones de derechos humanos siguen formando parte de la realidad internacional, “Monólogo de una Marioneta para Ana Frank” busca poner el foco en las personas que muchas veces quedan escondidas detrás de las cifras.
Una familia, una historia, un nombre, una vida.
Ese es finalmente el espacio que propone recorrer la obra: el de las voces que alguna vez fueron silenciadas y que, a través del teatro, vuelven a encontrar un lugar para hablar.
“Monólogo de una Marioneta para Ana Frank” es, en definitiva, una invitación a recordar, pero también a escuchar. Porque mientras existan voces que todavía buscan ser escuchadas, la memoria seguirá teniendo algo que decir.
