Un ajuste de alto impacto y que, para muchos, era solo cuestión de tiempo. El Gobierno confirmó este lunes que, a partir del jueves 26 de marzo, los precios de los combustibles registrarán una de las mayores alzas de los últimos años: $370 por litro en gasolinas y hasta $580 en diésel, en medio de un escenario internacional marcado por la tensión en Medio Oriente y un estrecho margen fiscal.

La decisión se enmarca en una modificación al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), herramienta que permite suavizar las variaciones del petróleo, pero cuyo costo —según el Ejecutivo— se volvió insostenible.

Ajuste al Mepco: menos amortiguación, más traspaso directo

Desde el Ministerio de Hacienda se explicó que el Estado hará uso de las facultades del Mepco para acelerar el traspaso de los precios internacionales al mercado local.

En la práctica, esto implica que:

  • Se reduce la capacidad de amortiguar alzas
  • Los precios internos reflejarán con mayor rapidez el mercado externo
  • Se mantiene el mecanismo activo, pero con menor intervención fiscal

El Gobierno detalló que el costo del Mepco alcanzó 140 millones de dólares en la última semana, y que podría escalar a 160 millones semanales, con un potencial gasto de hasta 4.000 millones de dólares si se mantuviera el nivel de subsidio.

Contexto internacional y presión fiscal

El ministro de Hacienda, Ignacio Quiroz, atribuyó la medida a factores externos e internos, calificando el escenario como una “crisis histórica”.

En entrevista con CNN Chile, sostuvo que el conflicto en Medio Oriente ha generado un shock en el mercado del petróleo “como no se veía desde los años 70”, afectando directamente a países importadores como Chile.

A esto se suma —según la autoridad— una situación fiscal compleja, con mayores niveles de deuda en comparación a años anteriores.

“No voy a retroceder”: señal política ante eventuales presiones

Consultado por posibles efectos políticos o sociales, el ministro fue categórico:

“No estoy aquí para ser popular (…) estoy para cuidar la hacienda pública”.

La frase marca el tono del Ejecutivo frente a una medida que podría generar presión ciudadana, especialmente por su impacto en el costo de vida.


Efecto en cadena: transporte, precios e inflación

El alza proyectada tendrá efectos inmediatos en distintos sectores:

  • El diésel, clave para el transporte de carga, lidera las subidas
  • Se anticipa un impacto en el precio de alimentos y servicios
  • El transporte público y privado enfrentará mayores costos operativos

Analistas advierten que este escenario podría traducirse en nuevas presiones inflacionarias, en un contexto económico ya tensionado.

Plan de mitigación: subsidios y congelamientos

En paralelo, el Gobierno anunció el plan “Chile Sale Adelante”, que contempla:

  • Congelamiento de tarifas del transporte público en Santiago hasta 2026
  • Recursos para contener alzas en regiones
  • Rebaja y congelamiento del precio de la parafina
  • Subsidio mensual de $100 mil para taxis y colectivos (hasta seis meses)
  • Créditos preferenciales vía BancoEstado para renovación de flota

Pese a estas medidas, el Ejecutivo reconoce que el ajuste responde a una realidad estructural más que coyuntural.

Un cambio de fondo

Más allá del alza puntual, la decisión marca un giro en la política de combustibles: Chile queda más expuesto a la volatilidad internacional del petróleo, con un Mepco que seguirá operando, pero con menor capacidad de contención.

El mensaje es claro: el margen fiscal se agotó, y el costo de la energía vuelve a trasladarse, con mayor fuerza, al bolsillo de los consumidores.

Por Editor