
Llegar a fin de mes se ha vuelto una tarea compleja para miles de familias en nuestro país. En ese escenario de estrés económico, encontrarse con un anuncio que promete un alivio financiero inmediato es, por decir lo menos, tentador. Sin embargo, en el ecosistema digital actual, la necesidad ajena se ha transformado en el negocio perfecto para los estafadores. Los fraudes que comienzan con un simple video o una publicación llamativa mientras revisas tu teléfono, y que luego te arrastran a canales de Telegram, están dejando registros históricos de víctimas en Chile. Personas comunes que no solo pierden sus ahorros, sino que quedan con una profunda sensación de vulnerabilidad.
En Metropolis FM quisimos ir al fondo de esta situación para entender cómo opera este engranaje y por qué es tan fácil caer en una trampa que, mirada de cerca, es un verdadero teatro de la mentira.
El anzuelo: la manipulación de la esperanza
Nadie entra a estos grupos por codicia desmedida. Quienes caen, por lo general, lo hacen buscando una salida a un apuro: pagar una deuda, costear una urgencia médica o simplemente respirar un poco a final de mes. La puerta de entrada suele ser un anuncio pagado en plataformas masivas que ofrece ganancias rápidas haciendo trading o invirtiendo en criptomonedas. Te prometen, por ejemplo, que si depositas $50.000, un «experto» o un software automatizado te devolverá $300.000 en menos de un día.
Al hacer clic, el sistema te redirige a un chat de Telegram que parece una comunidad activa y exitosa, con miles de miembros. Ahí es donde empieza la manipulación psicológica. El canal se inunda constantemente con audios de personas agradecidas, capturas de transferencias bancarias y mensajes del tipo «gracias al administrador pude pagar el arriendo de este mes».
Para una persona que está pasando un bache financiero, ver eso es una luz de esperanza. Lo que nadie te advierte al ingresar es que estás viendo una puesta en escena digital. Esos supuestos usuarios felices no existen; son cuentas automatizadas y perfiles falsos creados por los mismos delincuentes para simular un éxito que no es real.
La triangulación local a través de «cuentas mula»
Una de las preguntas más lógicas que se hace la gente es: “Si me dieron un RUT chileno de Banco Falabella, Ripley, Tenpo o una Cuenta RUT a nombre de una persona real, ¿cómo va a ser una estafa?”. La respuesta es uno de los puntos más alarmantes.
Los cabecillas de estas bandas suelen operar desde el extranjero, pero necesitan un puente en el país para recibir el dinero. Para esto, reclutan a las llamadas «cuentas mula». Utilizan redes sociales para contactar a personas naturales en regiones —con una frecuencia preocupante en zonas como Chillán y el sur de Chile— a quienes les ofrecen comisiones pequeñas a cambio de «arrendar» sus cuentas bancarias por unos días o recibir depósitos extraños.
Cuando la víctima transfiere su dinero, lo hace con la tranquilidad de estar depositándole a un compatriota. Sin embargo, una vez que el dinero cae en esa cuenta de Falabella o de prepago, los estafadores lo retiran en minutos o lo convierten en criptomonedas. Para cuando el afectado se da cuenta del engaño e intenta hacer la denuncia en Carabineros o la PDI, el RUT al que transfirió corresponde a alguien que probablemente no tiene idea de la magnitud del delito en el que metió sus datos. El rastro de la plata se pierde en un segundo.
La trampa de salida: exprimir hasta el último peso
El aspecto más cruel de este fraude ocurre cuando la víctima cree que ha ganado. A los pocos días de «invertir», el administrador del grupo le escribe en privado para felicitarlo: su dinero supuestamente se multiplicó y ya tiene más de un millón de pesos listos para ser retirados.
Pero hay un último obstáculo. Le explican que, por políticas de la plataforma, impuestos de corretaje o comisiones de retiro, debe realizar un pago previo de $150.000 o $250.000 para «liberar» los fondos.
Es en este punto donde la estafa se vuelve devastadora. Con la ilusión de recuperar su dinero inicial y recibir la ganancia prometida, muchas personas terminan pidiendo préstamos a familiares o gastando lo último que les quedaba para cubrir esa supuesta tarifa de liberación. Una vez que la víctima realiza ese segundo depósito, los delincuentes borran el historial de conversación, bloquean la cuenta y desaparecen sin dejar una sola huella.
¿Cómo protegernos ?
La tecnología avanza más rápido que las leyes, por lo que la mejor defensa que tenemos hoy en día es la información y el sentido común. Desde nuestra vitrina en Metropolis FM, te invitamos a conversar sobre esto con tus hijos jóvenes y con los adultos mayores de tu hogar, quienes suelen ser los blancos favoritos de la ciberdelincuencia.
Recuerda siempre tres reglas básicas: el dinero rápido y sin riesgo no existe en el mundo real; si una inversión legítima te pide dinero, jamás te solicitará transferir a la cuenta personal de un tercero desconocido; y finalmente, si te agregan a un grupo de Telegram sin tu consentimiento, utiliza las opciones de la aplicación para reportar el canal por fraude y salte de inmediato.
