
El calentamiento global no solo es uno de los mayores retos de la humanidad, sino que también profundiza las desigualdades entre países ricos y pobres. Según un estudio del Climate Impact Lab de la Universidad de Chicago, el cambio climático provocará hasta diez veces más muertes en países pobres que en los ricos, y América Latina se encuentra entre las regiones más vulnerables.
En su reporte, publicado el pasado 25 de marzo, el laboratorio estima que el 90% de las muertes relacionadas con el cambio climático ocurrirán en países de ingresos medios y bajos. “Los resultados varían en los países de América del Sur y Centroamérica. Las zonas más afectadas van a estar en Bolivia, Paraguay o el norte de México. En estos lugares va a haber entre 20 y 40 muertos más por cada 100 mil personas. Y estas muertes a causa del clima son tan numerosas como las causadas por los accidentes de tránsito. Chile, Argentina o Perú han registrado una disminución de esta tasa”, explicó a RFI Claudia Gemmel, encargada de comunicación del laboratorio.
El trabajo del Climate Impact Lab fue titánico: durante 10 años recopilaron datos de 25.000 regiones del mundo, evidenciando lo que algunos economistas consideran una de las mayores injusticias de nuestro tiempo: los países que menos contribuyen al cambio climático son los más afectados.
“En general, a los países más ricos les va a ir mejor que a los pobres, porque tienen más capacidad para adaptarse al calentamiento global. La mayoría de países de América del Sur y Central son de ingresos medios o altos, aunque algunos tienen crecimiento bajo, como Bolivia, Nicaragua o Honduras. La riqueza hará que muchas zonas de la región sean menos sensibles al aumento del calor, si lo comparamos con zonas que no tienen tanto crecimiento económico”, detalló Gemmel a RFI.
En Haití, el país más pobre del continente, luchar contra el cambio climático es una cuestión de supervivencia. El gobierno asegura que sus efectos, como sequías prolongadas o tormentas arrasadoras, están deteriorando las infraestructuras y los cultivos, agravando la vulnerabilidad de la población.
El reporte del Climate Impact Lab refuerza la urgencia de acciones globales coordinadas, recordando que el impacto del cambio climático no es igual para todos, y que la justicia climática sigue siendo uno de los desafíos más importantes de nuestro tiempo.
