El asesinato del líder supremo de Irán, Alí Jamenei, tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel, desató una oleada de tensión en Medio Oriente que rápidamente se extendió a distintos frentes regionales, según reportes consignados por Reuters.
De acuerdo con información difundida por la agencia y otros medios internacionales, el operativo habría incluido inteligencia electrónica avanzada y fuentes humanas sobre el terreno. Reportes citados por Reuters señalan que servicios de inteligencia israelíes habrían hackeado cámaras de tráfico en Teherán para monitorear los movimientos en torno al complejo residencial del líder religioso. Estas imágenes habrían sido utilizadas para confirmar su presencia antes del ataque.
Asimismo, fuentes citadas indicaron que también existía una fuente humana que transmitía información a autoridades estadounidenses. Según esos reportes, Israel habría bloqueado repetidores de telefonía móvil en las inmediaciones del complejo para impedir comunicaciones de alerta a su equipo de seguridad.
Reuters indicó que la decisión de ejecutar un ataque selectivo contra la cúpula iraní habría sido adoptada en las primeras fases de las hostilidades, con el objetivo de desarticular el mando político-militar de la República Islámica. El operativo, según análisis recogidos por la agencia, habría sido planificado durante meses y ajustado en los días previos tras detectar una reunión de altos funcionarios en el complejo residencial.
En paralelo, el conflicto se expandió a otros frentes. Según reportes de Reuters, tres aeronaves militares estadounidenses se estrellaron en Kuwait, en la zona del Golfo Pérsico, debido a un aparente incidente de fuego amigo, según informaron las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.
La escalada también alcanzó a Líbano, donde Israel lanzó una serie de ataques aéreos en respuesta a acciones atribuidas al grupo Hezbolá. Autoridades libanesas reportaron más de 50 víctimas fatales tras los bombardeos.
Posteriormente, Hezbolá lanzó seis proyectiles contra una base militar en el norte de Israel, calificando la acción como una represalia por la muerte de Jamenei. La respuesta israelí derivó en una nueva ola de ataques sobre Beirut y el sur del Líbano, profundizando la escalada militar en la región.
Hasta el momento, las autoridades iraníes no han confirmado de manera independiente los detalles técnicos del operativo. Reuters subraya que la situación continúa en desarrollo y que persisten los riesgos de una expansión mayor del conflicto en Medio Oriente.
