Desde la entrada en vigor de la Ley Karin, las denuncias por acoso laboral han aumentado considerablemente. Sin embargo, en la práctica, muchas veces no basta con denunciar. Las empresas y, particularmente, los departamentos de recursos humanos, suelen actuar más como escudos defensivos que como verdaderos garantes del bienestar de sus trabajadores.

Aquí dos ejemplos concretos —y lo más grave: ocurrieron antes de la implementación de la ley.

🔹 Caso 1: Persecución encubierta en una empresa internacional de control de plagas
Un trabajador fue víctima de acoso y persecución sigilosa por parte de su supervisor. A pesar de tener oportunidades para advertir o frenar el hecho, el supervisor guardó silencio. Cuando finalmente el trabajador alzó la voz y envió un correo con los antecedentes a recursos humanos, fue derivado al área de operaciones, sin respuesta efectiva.
Previendo la inacción, el trabajador estampó una constancia en la Inspección del Trabajo. Días después, fue citado a una reunión con el mismo supervisor, el jefe de servicios y el subgerente de operaciones: una especie encerrona para hacerlo desistir de su denuncia. Incluso recibió una amenaza de que pasaría si se entablaba una demanda por injurias y calumnias en su contra , el trabajador le indicó entonces si tuviste las oportunidades para adelantar por qué no lo hiciste . Como si fuera poco, los GPS de los vehículos involucrados de ese día «dejaron de funcionar». Manipulación de pruebas o simple coincidencia: usted saque sus conclusiones.

🔹 Caso 2: Hostigamiento y aislamiento en una empresa de telecomunicaciones propiedad de el magnate Mexicano Carlos Slim. se realiza una denuncia grave contra una jefa de sucursal en la cual se detalla lo siguiente :
Una ejecutiva vivió acoso sistemático: se le retiraron las claves de acceso a los sistemas, se le aplicó la «ley del hielo» y fue apartada por sus propios colegas y jefaturas. Pese a denunciar los hechos al sindicato, no recibió apoyo.
En una conversación, con la ejecutiva que estampa su denuncia manifiesta que la jefa de sucursal le Indicó: “El hilo siempre, Siempre se corta por lo más delgado”. Una frase que resume toda una cultura laboral enferma. Hoy, las funas en redes sociales contra esta jefa se multiplican, y se repite el patrón de abusos , la jefa en cuestión sigue ahí, blindada por los altos ejecutivos de la compañía. Intocable.

Hoy, con la Ley Karin vigente, la realidad no ha cambiado mucho. Las nuevas generaciones llegan con preparación, herramientas tecnológicas, motivación. Y eso incomoda a jefaturas mediocres, que responden con acoso, inventos y sabotajes. Es el mismo patrón de siempre: cuando alguien incomoda, se le persigue.

La Inspección del Trabajo está sobrepasada. Recursos humanos muchas veces calla, encubre o simplemente ignora, y lo que debiera ser un espacio de protección se transforma en una muralla burocrática., la salud mental de los trabajadores se deteriora. ⚠️ ¿Y si mañana un trabajador más decide quitarse la vida por culpa del acoso laboral ?, todos lo sabían, pero nadie hizo nada.

¿De qué sirve una ley si no hay voluntad para aplicarla?

📢 La cultura laboral debe cambiar desde la raíz. No más silencio. No más complicidad.

Por Editor