la vocera Julie Kozack remarcó que el país no cumplió con las metas y alertan sobre el impacto en la estabilidad.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a enviar una señal de alerta a la Argentina. En su más reciente declaración, la portavoz del organismo, Julie Kozack, advirtió sobre la necesidad de “acelerar la acumulación de reservas internacionales” y fortalecer la confianza del mercado en el marco del programa de 20 mil millones de dólares firmado con el gobierno de Javier Milei.
La advertencia llega en un momento clave, cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, intenta transmitir calma. “El país seguirá acumulando reservas”, aseguró, aunque reconoció que el actual esquema financiero fue diseñado antes de que surgieran nuevas fuentes de financiamiento para cubrir los próximos vencimientos de deuda.
“Ahora vemos la acumulación de reservas como una forma de fortalecer el balance del Banco Central”, señaló Caputo. Sin embargo, en el FMI persiste la preocupación: Argentina no alcanzó el objetivo de reservas previsto en el programa, y las compras del Banco Central siguen siendo moderadas para evitar una expansión monetaria que pueda reactivar la inflación.
Inflación alta y crecimiento en duda
El último informe del Fondo, publicado en octubre, ya anticipaba un panorama complejo: inflación cercana al 28 por ciento, aumento del desempleo y un crecimiento del PBI de apenas 4,5 por ciento, un punto menos de lo previsto por el propio Gobierno. Para 2026, el FMI proyecta una inflación del 10 por ciento y un crecimiento más débil, de alrededor del 4 por ciento.
Un respaldo que podría agotarse
Desde el organismo internacional creen que el reciente triunfo electoral le dio al presidente Milei una nueva oportunidad para profundizar las reformas estructurales acordadas con el Fondo. En esa línea, el FMI sugiere que el equipo económico debería aprovechar el respaldo político y el clima de optimismo financiero para estabilizar la macroeconomía y acelerar la acumulación de reservas.
Pero detrás de ese mensaje técnico, se esconde un llamado de atención: si el Gobierno no actúa con rapidez, el margen de maniobra podría evaporarse en una economía donde el crecimiento sigue estancado, la industria se debilita, el consumo no despega y los dólares —una vez más— no aparecen.
